Apenas se subió al auto, el celular de Estrella sonó. Era Callum.
Y tal como había prometido, lo ignoró.
Pero entonces Callum llamó al teléfono de Lucio.
—Pásale el teléfono a Estrella.
—Señor, la señorita no quiere...
—¡Solo voy a decirle un par de cosas!
—Pero la señorita no desea hablar con usted en absoluto.
Al escuchar la respuesta firme de Lucio, una sonrisa de satisfacción asomó a los labios de Estrella.
¡Al otro lado de la línea, Callum estaba a punto de reventar de rabia!
Esta nueva actitud de Estrella era inaudita.
Le colgaba las llamadas cuando quería y, estando en la misma casa, lo trataba como a un fantasma.
Esto iba mucho más allá de un simple berrinche por lo que había pasado.
Era evidente que ella estaba decidida a borrarlo de su vida.
El pecho de Callum subía y bajaba agitado.
—¡Pásale el maldito teléfono!
—Lo siento, señor.
—Está bien, pásamelo —intervino Estrella.
Le picaba un poco la curiosidad saber qué quería decirle con tanta urgencia justo cuando Jana estaba en la casa.
Aunque debía admitir que tener a Lucio a su lado era una maravilla.
Saber que podía mandar al diablo a Callum cuando se le antojara la llenaba de paz.
Lucio le entregó el celular.
—¿Qué quieres? —dijo Estrella al contestar.
—¿De verdad estás dispuesta a desconocerme como tu hermano?
—Sí.
La respuesta de Estrella fue tajante.
Antes de que Callum pudiera reaccionar, añadió:
—No hace falta que te recuerde que la verdadera razón por la que enviaste a tanta gente a buscarme no fue solo porque querías traerme a casa, ¿verdad?
—¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso crees que te haría daño?
¡Las palabras de Estrella echaron más leña al fuego de su furia!
¿Cómo se atrevía a dudar de él?
Estrella guardó silencio un momento.
Que Maxwell quisiera acabar con Alonso era algo que no se le había pasado por la cabeza hasta ese instante.
Pero ahora que Callum lo mencionaba...
Estrella respiró hondo.
—¿Me estás pidiendo que lo proteja?
Su tono destilaba un sarcasmo brutal.
Si eso era lo que pretendía, Callum había perdido completamente el juicio.
—Estrella, sé que ya no sientes nada por él...
—...
—¡Pero no dejes que papá lo mate!
No era que Callum temiera que Estrella le hiciera algo a Alonso.
El problema era que, si Estrella decía la palabra equivocada delante de Maxwell, con el carácter que se cargaba el anciano, el destino de Alonso estaría sellado.
Al escuchar la súplica desesperada de Callum, Estrella soltó una carcajada amarga.
—Déjame adivinar... ¿Crees que Cintia casi se muere a golpes ayer porque yo le fui con el chisme a papá?

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...