Estrella Robles no supo con certeza quién la sacó de aquel auto; solo sintió que la escoltaban rápidamente hacia otro vehículo para ponerla a salvo. Cuando giró la cabeza para mirar el auto de Alonso Echeverría una última vez, lo vio vacío. Se lo habían llevado. Los únicos testigos de la pesadilla que acababa de ocurrir eran las manchas oscuras en los asientos y el bisturí ensangrentado que Estrella aún apretaba con fuerza en su mano.
En el lugar solo quedaban Violeta Pizarro y Rocío, quien estaba al volante. Apenas Estrella subió, el auto arrancó a toda prisa, dejando a Lucio a cargo del operativo.
Violeta la miró, temblando de angustia.
—¿Cómo estás? ¿Te hizo algo?
Estrella levantó la mirada hacia Violeta, con los ojos aún empañados por esa bruma de tristeza que se negaba a desaparecer. Violeta sintió una punzada en el pecho al verla así.
—¡Estrella...! —susurró con voz quebrada.
Finalmente, Estrella pareció volver a la realidad.
—Estoy bien.
Al escucharla, Violeta respiró un poco más tranquila. Sin embargo, cuando su vista cayó sobre el bisturí cubierto de sangre, un nudo se le formó en el estómago.
—Eso que tienes ahí...
¿Qué demonios había pasado allá adentro con Alonso? La pregunta quemaba en su garganta, pero decidió tragarla.
—Tranquila, ya pasó todo. Estamos a salvo —dijo Violeta, abrazándola y dándole suaves palmadas en la espalda para reconfortarla.
Estrella cerró los ojos y, con un hilo de voz, pronunció:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...