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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 172

Estrella recordaba vagamente el sonido de una vibración, de esas que te taladran el cerebro aunque estés dormida.

Al parecer, había despertado a Violeta de una patada, se dio la vuelta y siguió durmiendo, totalmente desconectada de la realidad.

Violeta bostezó:

—Me muero de sueño. Alonso es un imbécil.

—¿Él llamó?

—¿Pues quién más? Como supo que ayer no entraste a los separos, estuvo friegue y friegue preguntando dónde estabas.

Estrella guardó silencio.

¿Preguntando dónde estaba?

Y como no obtuvo respuesta, seguro le echó la culpa a Marcelo, ¿no?

Él era así, ja...

Estrella tomó su celular y vio un montón de llamadas perdidas de números desconocidos.

Empezaron a la una de la madrugada y siguieron hasta hacía media hora.

Seguramente todos eran de Alonso.

Mientras pensaba en eso, entró una llamada de Daniel. Estrella contestó:

—Bueno.

—Soy yo.

La voz de Alonso sonó al otro lado.

Estrella hizo una mueca.

Torció la boca y estuvo a punto de colgar.

Pero antes de que pudiera alejar el celular de su oído, Alonso habló con voz ronca:

—¿Dónde estás?

Su voz no solo sonaba ronca, sino agotada.

—No estoy en el reclusorio, y no necesito que vengas a rescatarme —dijo ella.

Su tono era tranquilo.

Tan tranquilo que parecía que la actitud de él el día anterior no le importaba en lo más mínimo.

Y fue esa calma la que hizo que Alonso sintiera un vacío en el estómago.

—Yo...

—No te corresponde a ti juzgar si lo que hago está bien o mal, y mucho menos decidir si debo sufrir las consecuencias o no.

Alonso se quedó callado.

Al escuchar esas palabras, sintió una opresión en el pecho.

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