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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 22

Alonso tuvo una fuerte discusión con Estrella en la habitación del hospital.

Sin importar lo que él pidiera, ella no cedía ni un centímetro en su decisión de demandar a Mónica.

Violeta, que había estado haciendo guardia afuera de la habitación, escuchó a Alonso decir: «Ella se cayó anoche al suelo, se le abrió la herida y tuvo una hemorragia grave...»

Finalmente, Violeta no aguantó más el coraje y entró a unirse a la pelea.

—Alonso, ¿estás enfermo o qué? ¿Acaso rompió alguna ley por casarse contigo? ¿Por qué la torturas así?

—Todo el día con «Mónica esto, Mónica aquello». ¿Sabías que Estrella también tuvo una hemorragia anoche?

Estaba que echaba chispas.

Jamás había visto a alguien defender tanto a la de fuera en lugar de a la propia familia.

Si anoche Mónica se cayó y se desangró, fue su merecido.

En el momento en que Alonso iba a correr hacia Estrella, Violeta tuvo que arriesgar el pellejo para detenerlo.

Violeta, enfrentando la mirada peligrosa de Alonso, se mostró aún más intrépida:

—Tu propia esposa, por culpa de esa zorra, tuvo un abor...

—Violeta.

Estrella la interrumpió antes de que terminara la frase.

Violeta volteó a ver a Estrella, quien le negó levemente con la cabeza.

Violeta asintió.

—Está bien. Ya que tienes tantas ganas de defender lo indefendible, divórciate rápido de Estrella y vete a cuidar a esa zorra de Mónica por el resto de tu vida.

Estaba a punto de volverse loca del coraje.

Violeta se calló, pero fue Alonso quien retomó el tema:

—¿Ibas a decir que ella también tuvo un aborto?

Violeta se quedó muda.

Estrella tampoco dijo nada.

La mirada de Alonso se dirigió directamente hacia Estrella.

—Dime, ¿tuviste un aborto?

Los ojos de Estrella eran de un frío glacial; no respondió, simplemente lo miró en silencio.

Alonso esbozó una sonrisa extraña en la comisura de los labios, se dio la vuelta y se marchó.

En el momento en que la puerta de la habitación se cerró, Violeta miró la puerta y luego a Estrella.

—¿Qué actitud es esa? ¿Está diciendo que finges? No manches, si de verdad cree que finges es que está ciego...

Violeta no pudo seguir hablando, estaba tan enojada que empezó a dar vueltas en el mismo lugar.

—Te lo dije, si no creyó que estaba embarazada, mucho menos va a creer que tuve un aborto —dijo Estrella—.

»Todo lo que digas ahora, para él, son solo excusas para retenerlo en esta habitación y alejarlo de Mónica.

Esa era la realidad actual de su matrimonio con Alonso.

Alonso no creía en su embarazo.

Y ella no creía que entre él y Mónica no hubiera nada.

—Te vas a divorciar de él, ¿quién querría inventar excusas para retenerlo aquí? —bufó Violeta.

Era increíble.

—Quizás él nunca pensó que yo me divorciaría —respondió Estrella.

Violeta se quedó pensando.

La verdad es que sí. Toda la familia Echeverría pensaba que, como Estrella había salido de un orfanato, casarse con Alonso era como sacarse la lotería.

Capítulo 22 1

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