—Ya le pedí a la cocina que le preparen un caldo reconfortante. Cuando termine de comer, hablaremos sobre los asuntos que desea tratar —dijo Malcolm.
Estrella guardó silencio.
—Por cierto, ya hice pública su acta de matrimonio con Alonso —añadió Malcolm.
Al escuchar eso, Estrella se detuvo.
De repente entendió por qué su hermano había enviado a Malcolm; realmente sabía leer a la gente.
Anoche ella estaba pensando que el primer paso sería... empezar con la noticia de su matrimonio con Alonso.
No esperaba que Malcolm ya hubiera actuado.
—No hay nada que discutir. Sobre el diseño del Cañón de Laverna, procedan directamente con la demanda —ordenó Estrella.
Malcolm asintió:
—Entendido.
—Y otra cosa, la madre de Mónica, Yolanda, ¿a qué fue a Inglaterra?
Recordaba que Yolanda había viajado allá.
—Fue a cerrar un trato de exportación de materias primas, pero el señor ya dio la orden de interceptarlo —informó Malcolm.
Al escuchar que su hermano ya lo había bloqueado, Estrella asintió:
—Perfecto.
—Además, el señor también ordenó investigar y bloquear sus otros proyectos de exportación. Ella debería recibir la noticia muy pronto.
Estrella no dijo nada.
Bloqueo total, qué bien.
Así, ¿tendría ella energía para seguir cuidando a su princesita consentida?
El mayor orgullo de Mónica era tener una madre así; siempre pensó que era su respaldo inquebrantable.
Ahora, Mónica ya estaba siendo linchada por la opinión pública por andar tras los huesos de su cuñado casado.
Y dentro de poco, su madre también sería arrastrada por el mismo lodo.
Le encantaba abusar de su poder... pues que vea bien qué poder le queda para abusar.
—Además, envía a alguien para entregarle el acuerdo de divorcio a Alonso.
Tres cosas a la vez.
En un instante, destrozaría la vida de todos ellos.
***
Malcolm actuó rápido.
O mejor dicho, tras recibir la orden de Callum, ya sabía lo que Estrella probablemente haría.
Por eso, el acuerdo de divorcio estaba listo desde temprano.
—Aunque a usted no le faltará nada, el señor sugiere dividir los bienes de Alonso a la mitad —dijo Malcolm.
Estrella lo miró.
—Si se va sin nada, parecería una falta de respeto hacia sus elecciones pasadas.
Tres años de matrimonio.
Su sacrificio en este matrimonio merecía la recompensa correspondiente.
Estrella nunca dijo que no quisiera nada.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!