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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 340

—Tranquilo, eso no va a retrasar nada —dijo Estrella mientras se metía un trozo de manzana a la boca.

Luego sonrió y añadió:

—A estas alturas, el divorcio es lo de menos para mí.

Malcolm guardó silencio.

Al escucharla, entendió a qué se refería.

Con el caos que había armado en la familia Echeverría, probablemente todos ellos desearían que se largara de allí lo antes posible.

Si no había sorpresas, Alonso ya debía haber recibido la noticia.

El teléfono de Estrella sonó. Era Violeta.

Lo contestó.

—Violeta.

—Me acaba de llegar el chisme. Hubo un montón de incendios hoy. Me puse a investigar y resulta que son propiedades a nombre de Mariela, Isidora y también de Mónica.

—Fui yo.

Violeta se quedó muda.

¡No, espera… esto era demasiado!

Bien, bien, ¡muy bien!

Sabía que el regreso de Estrella a la familia Echeverría iba a causar un terremoto.

Pero pensó que Estrella se limitaría a atormentarlos a puerta cerrada dentro de la mansión.

¡Y resulta que ahora estaba destruyendo todas las posesiones de los Echeverría hasta dejarlas en cenizas!

—¿No les gustaba robar? Las cosas robadas nunca pueden considerarse propias, ¿verdad? —dijo Estrella.

—… —Violeta no supo qué decir.

Sí, tenía lógica.

Si creían que lo que le arrebataron a otros ya era suyo para siempre, estaban muy equivocadas.

—¿Y no les dio el patatús?

—Ya salieron corriendo dos. Queda una arriba.

Mariela e Isidora habían salido huyendo.

En cuanto a Mónica, seguía aguantando arriba, seguramente porque aún no recibía la noticia.

Charlaron un poco más y colgaron.

Apenas colgó, Mónica bajó apresuradamente las escaleras, envuelta en ropa abrigadora.

Al ver a Estrella allí, le lanzó una mirada llena de odio.

Pero no se detuvo a pelear como Isidora y Mariela; salió directamente por la puerta.

Estrella sonrió levemente.

—Parece que ya le llegó la noticia también.

—Todo lo que le habían robado antes a la señorita ha sido destruido —dijo Malcolm.

—Muy bien. —Los ojos de Estrella brillaron con satisfacción.

No solo lo que le habían robado a ella.

Sino también lo de ellas mismas…

Como dice el dicho: fueron por lana y salieron trasquiladas. ¡Los Echeverría lo estaban viviendo en carne propia!

Pero aún no era suficiente…

El valor que generó aquel terreno que la familia Echeverría se apropió en el pasado era mucho mayor que todo esto.

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