—¡Este es un coche de la familia Echeverría! —espetó entre dientes.
¿Qué significaba eso de recortar gastos innecesarios?
Era un vehículo de los Echeverría, ¿qué tenía que ver con ella?
Si quería ahorrar, que ahorrara ella, ¡¿por qué tenía que meterse con el uso de sus coches?!
—¡Qué familia Echeverría ni qué nada! Nuestra señora es ahora la dueña de la casa. ¡El auge o la caída de una familia depende de tener una mujer que sepa administrar el hogar!
Isidora se quedó muda.
¿Administrar el hogar?
¿A eso le llamaba administrar? ¡Claramente lo hacía para torturarlas!
Esa maldita…
—¿Qué dueña ni qué ocho cuartos? Yo todavía estoy viva, y por si fuera poco, aquí está mi nuera. ¿Se cree que ya puede mandar en la familia Echeverría?
¡Vio cómo los empleados subían al coche!
Isidora gritó hacia la ventanilla.
Sin embargo, el empleado le respondió con desdén: —¿Acaso no ha visto estos dos días si la señora puede o no mandar en la familia Echeverría?
Dicho esto, el coche arrancó y se alejó a toda velocidad.
Dijeron que era para ahorrar gastos innecesarios, las bajaron ahí mismo, ¿y luego los empleados se llevaron el coche de regreso?
¿Qué clase de ahorro era ese?
Isidora temblaba de rabia, casi perdiendo el equilibrio: —Esa perra, lo hizo a propósito, solo quiere atormentarnos.
—¿Qué fue lo que hice en el pasado para que me trate así ahora?
En ese momento, Isidora sintió que le iba a dar un infarto del coraje.
Mariela tenía la mirada inyectada de odio.
Mónica, temblando entera, dijo: —¡Mariela, tienes que ganarte a Marcelo Castañeda!
Marcelo…
Tenían que quitarle a su protector.
Estrella estaba demasiado arrogante, y toda esa arrogancia venía de tener a Marcelo respaldándola.
Mariela guardó silencio.
Al escuchar que debía ir tras Marcelo de nuevo…
Mariela tembló de rabia: —¿No quería ser la nuera de los Echeverría? ¡Pues debería comportarse como tal!
Isidora sintió que la sangre se le subía a la cabeza al oír eso.
Comportarse como nuera.
¿Acaso Estrella parecía tener intención de ser una nuera obediente? El no divorciarse de Alonso Echeverría era pura y llanamente para vengarse de ellas.
¿Ser nuera con esa actitud?
—Es cierto, mamá, ¿vas a dejar que se te suba a las barbas? —dijo Mónica, mostrando también su descontento.
Esta vieja, ¿no tenía muchos trucos para lidiar con Estrella antes?
¿Por qué se había vuelto tan débil esta vez?
Al ver que Mónica también la atacaba, Isidora se enfureció aún más.
¿Acaso no quería poner a Estrella en su lugar? Quería hacerlo más que nadie, pero esa mujer había traído a tanta gente.
Si le decía una palabra, ella ordenaba que la abofetearan…
Al recordar cómo esos sirvientes la habían golpeado, atreviéndose incluso delante de Alonso, ¡Isidora sintió que se moría de la rabia!
—¡Cállense las dos!

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