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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 947

Casarse con Alonso Echeverría, y luego lo que pasó con Marcelo Castañeda, todo la había convertido en el hazmerreír.

No quería que su vida siguiera siendo un chiste.

Por eso...

Sin importar la razón por la que Alonso había muerto esta vez, no demostraría tristeza.

Después de haber pasado por tanto.

Ahora solo tenía un pensamiento en mente: ¡amarse a sí misma!

De verdad, solo necesitaba amarse a sí misma. En cuanto a los demás, ya no tenían por qué importarle tanto.

Porque preocuparse por los demás y descubrir al final que no valía la pena, realmente te volvía loca.

En Inglaterra, casi la habían llevado al borde de la locura.

Los demás ya la habían pisoteado lo suficiente.

No podía seguir ayudándoles a maltratarse a sí misma.

—¿Crees que soy alguien sin corazón? —preguntó Estrella Robles con una sonrisa amarga al ver que la otra chica no decía nada.

Rocío negó con la cabeza.

—No, es que el señor te ha lastimado demasiado, y tienes miedo de que llorar por él te convierta en una burla.

Aunque Rocío era joven, tenía bastante habilidad para leer a las personas.

Rocío veía claramente por qué Estrella no lloraba.

No era que no sintiera dolor, es que no quería que su vida se convirtiera en otro espectáculo patético.

—Pásame el número de teléfono de Amos —pidió Estrella.

No quería hablar más sobre Alonso Echeverría.

Ya que él estaba muerto...

Ahora solo quería que, en su propio mundo, él se convirtiera por completo y lo antes posible en cosa del pasado.

¡Soltarlo era la mejor manera de dejarlo atrás!

—¿Vas a buscar al señor Amos? Probablemente ahora mismo no tenga tiempo para atenderte —comentó Rocío—. ¡Si necesitas algo, solo dímelo a mí!

Sin embargo, Estrella no tenía intención de darle explicaciones.

Solo le lanzó una mirada serena.

—Pero más te vale no estar pensando en volver a Inglaterra —advirtió Rocío—. Si regresas esta vez, ni un milagro podrá salvarte.

¡Había escapado de Inglaterra dos veces!

Al escucharla decir eso, Rocío respiró un poco más tranquila.

Rocío salió de la habitación.

Al quedarse a solas, Estrella tomó su celular y miró el número de Marcelo Castañeda, y luego el de Callum Harrington.

Antes, cuando sentía que algo andaba mal con Marcelo, aún podía acudir a su hermano.

Pero luego descubrió...

¡Que Callum y Marcelo estaban cortados por la misma tijera!

En ninguno de esos dos hombres se podía confiar.

...

Marcelo Castañeda llegó apresuradamente al Castillo Harrington.

Apenas cruzó la puerta, el mayordomo se acercó con respeto.

—Señor Castañeda, bienvenido.

—¿Dónde está Callum?

—Está en el estudio en una videollamada, si gusta...

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