Mónica no podía creer que Martín le hubiera colgado.
Él nunca le colgaba primero; en todas sus llamadas anteriores, siempre era ella quien terminaba la conversación.
Pero ahora, ¡le había colgado!
Ya venía vuelta loca por todo lo que Estrella le estaba haciendo, y la actitud de Martín fue como echarle gasolina al coraje.
Volvió a marcarle.
El teléfono sonó una vez y fue rechazado de inmediato.
—¿No me contestas? —murmuró incrédula.
Su frustración se disparó. Volvió a marcar, pero esta vez la mandó directo a buzón. «El número que usted marcó está apagado…».
¡Al escuchar la grabación mecánica, Mónica estalló!
Se levantó de un salto y barrió con el brazo todo lo que había en la mesita de noche.
Cuando Sandra entró, un vaso se hizo añicos justo a sus pies.
La cara de Sandra se oscureció al instante.
—¿Ahora qué te pasa?
Había venido a decirle que se pusiera a trabajar.
Acababa de hablar con Yolanda por teléfono. Su madre, al enterarse de la situación en la Mansión, le dijo que Mónica debía agachar la cabeza y dejar de ser caprichosa.
Incluso la señora le prometió un aumento de sueldo, razón por la cual Sandra estaba dispuesta a cuidarla un poco más.
Pero cuidarla era una cosa; dejar que la pisoteara era otra. Sus viejos huesos no estaban para eso.
Al ver el berrinche de Mónica, Sandra se puso seria.
—¡No me contesta! ¡El muy desgraciado no me contesta! ¿Quién se cree que es? ¿Ya se le olvidó todo lo que hice por él?
—La familia Cáceres es lo que es en Nueva Cartavia gracias a…
—¡Mi niña, cállese! ¿Qué está diciendo? ¡Chist! —Sandra corrió a taparle la boca.
Mónica guardó silencio un momento.
No mencionar a Alonso estaba bien, pero al recordarlo, le vino a la mente lo que dijo Martín: que Alonso estaba investigando la cronología de su relación.
El corazón se le subió a la garganta.
—Hace un momento Martín me dijo que Alonso nos está investigando a él y a mí. ¿Crees que Alonso sea capaz?
Sandra palideció.
—¿Qué? ¿Alonso investigando? Eso…
—Alonso claramente me creyó. Como siempre, entre Estrella y yo, me eligió a mí.
—Pero Martín dice que nos investiga… ¿Cómo es posible?
Mónica se negaba a creerlo.
Pero conociendo a Alonso, que era igual de indescifrable que Julián, empezó a temer que Martín tuviera razón.

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