Cada vez que Julián hablaba con Isidora, su suegra se comportaba mejor con ella durante un buen tiempo.
Por eso, tras la muerte de Julián, cuando Alonso dijo que ayudaría a cuidar a la viuda y a los niños, ella no dijo nada al principio.
Fue después, cuando la actitud de Mónica se volvió cada vez más extraña, y la de Isidora también, que Estrella ya no pudo contener la rabia.
Después de todo, lo que ella entendía por "cuidar" y lo que ellas exigían, ¡eran cosas muy distintas!
Si el niño realmente era de Julián, ella podría salvarle la vida.
Pero si no lo era...
¡Entonces la cosa cambiaba!
Mónica temblaba de ira:
—¡Tú... no puedes humillarme así!
—Hagamos una prueba de paternidad, ¿qué te parece?
—......
Al escuchar "prueba de paternidad", el corazón de Mónica dio un vuelco violento.
Negó con la cabeza instintivamente:
—El niño es de Julián.
—¿No quieres?
Estrella no discutió, solo le preguntó si estaba dispuesta o no.
¿Cómo iba a estar dispuesta Mónica?
Ella sabía perfectamente quién era el padre del niño.
Al ver que el rostro de Mónica se ponía cada vez más blanco, Estrella insistió:
—Te lo dije, si el niño es de Julián, le salvaré la vida. ¿Ni siquiera por eso estás dispuesta?
Afuera, Alonso esperaba la respuesta de Mónica con el corazón en un puño.
Sus ojos estaban inyectados de sangre por la furia.
Nunca había dudado de si el niño era de Julián. Incluso cuando vio a Mónica subirse al auto de Martín, nunca cuestionó el origen del niño.
¡Pero ahora...!
Ahora, al escuchar ese tira y afloja entre Estrella y Mónica, esa certeza que tenía se derrumbó de nuevo.
La voz de Mónica temblaba incontrolablemente:

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