Alonso, quien justo le ponía un tazón de sopa enfrente, mudó el semblante al escucharla.
Dejó la sopa sobre la mesa.
Su tono no delataba ninguna emoción cuando dijo: —Estos días te quedarás en la Mansión Arsenio, ni pienses en ir a ningún otro lado.
Estrella arqueó una ceja.
—¿Me vas a tener bajo arresto domiciliario?
—¿Qué arresto? Qué feo se oye eso. ¿No te queda claro el lío en el que te metiste?
Anoche él recibió la noticia.
La mansión de Yolanda en San Dionisio fue incendiada hasta quedar solo en los cimientos; es fácil imaginar la gravedad de las pérdidas.
En este momento, ella deseaba devorar viva a Estrella.
—¿Un lío que yo provoqué unilateralmente? —replicó Estrella.
Alonso guardó silencio, mirándola fijamente.
No, fue Yolanda quien intentó darle una lección primero.
Exacto, una lección…
Yolanda quería desquitarse por Mónica, pero no esperaba que la Estrella de hoy fuera tan difícil de manipular.
Ella intentó darle una pequeña lección, y Estrella le devolvió un cactus entero.
Le llenó las manos de espinas, y ahora Yolanda no encontraba dónde descargar su furia…
Por lo que Alonso conocía de Yolanda, estaba seguro de que buscaría vengarse de Estrella en las sombras.
Estrella probó la sopa y frunció el ceño.
—¿Por qué sabe tan mal esta sopa?
Marisol, que estaba a un lado, se adelantó instintivamente al escucharla:
—¿No le gusta? Es que el se…
No terminó la frase porque Alonso le lanzó una mirada helada.
Marisol se tragó el resto de las palabras de inmediato.
Se giró hacia Estrella y dijo: —Vi que estaba un poco pálida, así que le agregué algunas hierbas medicinales, tal vez eso afectó el sabor.
Estrella no notó el nerviosismo en la voz de Marisol.
Solo sentía que el sabor era espantoso; después de dos tragos, no quiso más.
Estrella soltó la cuchara.
Al ver que dejaba de comer, Alonso frunció el ceño: —Esas hierbas son buenas para ti, termínatela.
Anoche la tuvo abrigada hasta la madrugada y ni así recuperaba temperatura.
Alonso se dio cuenta de repente: ¿en qué momento Estrella, que solía ser como un pequeño horno al tocarla, se había vuelto tan débil?



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