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¡No te metas con la Cenicienta! romance Capítulo 82

Marcelo iba a llevar a Estrella al hospital, así que Malcolm llamó a dos de los suyos para que lo siguieran.

¡Y él se quedó ahí para encargarse de Yolanda!

Marcelo subió a Estrella al coche en brazos.

Daniel también se subió con ellos, todavía un poco aturdido: —El celular de Alonso está apagado, esa maldita de Yolanda regresó, ¿y a él no le preocupa ni tantito?

¡Daniel estaba furioso!

Hace un momento fue Marcelo quien lo llamó para que contactara a Alonso, diciéndole que Yolanda había ido a la Mansión Arsenio.

Pero cuando llamó, el teléfono de Alonso estaba apagado.

Preocupado de que pasara algo, corrió a la Mansión Arsenio y se topó de frente con Marcelo.

El rostro de Marcelo estaba algo sombrío.

Sentado en el asiento trasero con Estrella, notó que su temperatura corporal estaba bajando.

Se quitó el saco del traje y la envolvió con él.

Al ver esto, Daniel también se apresuró a quitarse su chamarra y se la pasó a Marcelo: —Toma la mía también.

Marcelo la usó para cubrirla mejor.

Entre los dos llevaron a Estrella al hospital a toda prisa.

Daniel fue corriendo a pagar, mientras Marcelo llevaba a Estrella directamente a la sala de emergencias.

Estrella estaba en los brazos de Marcelo, con la consciencia un poco borrosa.

—Gracias por lo de hoy.

—¿Por qué no me llamaste? —preguntó Marcelo.

Estrella se quedó callada.

¿Llamar a Marcelo?

No se le había ocurrido…

Al saber que la situación en la Mansión Arsenio no estaba bien, notificó a Malcolm de inmediato.

—¿Cómo te enteraste tú?

¿Si no se divorcian?

De verdad le va a costar la vida a Estrella…

Especialmente hoy con esa Yolanda; la ambulancia estaba afuera, pero bajo sus amenazas, nadie se atrevió a entrar a salvarla.

Alonso vio a Daniel y frunció el ceño: —¿Qué haces aquí?

—¿Que qué hago aquí? Alonso, tú debiste haber traído a…

—Señor Alonso, el equipo de expertos ya llegó.

Daniel no pudo terminar su frase; el director del hospital, tras recibir una llamada, lo interrumpió.

Alonso, al escuchar que el equipo había llegado, apartó la mirada de Daniel de inmediato.

Se dio la vuelta y se fue con el director, hablando sobre el asunto del niño mientras caminaban.

Daniel miró la espalda de Alonso y, de la rabia, le pegó una patada al bote de basura que tenía al lado.

—¡Chingada madre!

¡Cómo puede ser así!

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