La madre de ellos era la culpable de la muerte de la madre de Estrella.
Solo por eso, ninguno tenía derecho a pedirle ningún favor.
—¿Cuándo vamos a firmar el divorcio?
¡El divorcio!
Parecía mentira que siguieran estancados en el mismo tema.
A decir verdad, ya vivían como si estuvieran divorciados.
Pero mientras no tuviera ese papel en sus manos, no podría estar tranquila.
—Ya te di todo, ¿qué más quieres? —reclamó Alonso.
—Simplemente no quiero compartir un acta de matrimonio con alguien como tú.
Antes no podía localizarlo para exigirle nada.
Pero ahora que estaban en contacto, ¡Estrella no desaprovechaba ninguna oportunidad para pedirle que formalizaran el trámite!
—¿Entonces con quién quieres tenerla? ¿Con Marcelo? Supongo que ahora tampoco querrías nada con él.
Si alguien disfrutaba que Marcelo estuviera ayudando a Mónica...
Ese era Alonso.
¡Después del infierno que Estrella le había hecho pasar!
Él sabía mejor que nadie que ella jamás perdonaría a cualquiera que se pusiera del lado de Mónica.
Marcelo también lo sabía a la perfección, y aun así, decidió apoyarla.
—Con quién quiera estar no es tu problema, lo que me importa ahorita es no estar casada contigo.
—¡Pues qué pena! ¡Porque yo sí quiero seguir casado contigo!
Estrella se quedó sin palabras.
¡Qué descarado!
Antes de que ella pudiera explotar, Alonso le colgó. Estrella casi avienta el celular del coraje.
Sin embargo, hoy en día, sin importar el caos que la rodeara, Estrella lograba dormir sin problemas.
Para ella, nada era más importante que cuidar su propia salud.
Cuando las cosas se ponían difíciles, lo mejor era comer bien y descansar.
¡Y así lo hizo, durmiendo profundamente toda la noche!
A la mañana siguiente, cuando bajó a desayunar, Marcelo ya estaba ahí.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡No te metas con la Cenicienta!
Está interesante la novela pero no sé qué pasa al estar en el capítulo 884 y adquirir monedas no está funcionando solo muestra el mensaje error qué pasa...