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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1001

—¿Crees que montando esta escenita vas a ocultar que engañas a Bruno? —le dije.

—¡Ya basta, Aurora! —Carlos me gritó, desesperado.

—Te lo ruego, no sigas difamándola, ¿sí?

—¿Que no siga qué…?

Me reí.

Mi hermano de verdad confiaba en Camila más que en él mismo.

De la nada, Camila se sentó en la cama, abrazada a las sábanas.

Había llorado todo un río.

Si no conociera de sobra cómo era en el fondo, hasta yo me habría dejado engañar por esa imagen de mujer frágil y desdichada.

Con los ojos llorosos, me miró y dijo:

—Aurora, en serio no sé por qué siempre me odias tanto. Primero hiciste que tu amiga me golpeara en la filmación, luego mandaste serpientes para que me mordieran, y ahora me acusas de acostarme con otros hombres. Sé que me odias porque me quedé con tu hermano, pero si lo que quieres es separarnos, no tenías que llegar tan bajo. Si me lo pidieras, yo me iría… no tendrías que hacer esto.

—¡Camila!

Cuando la escuchó decir que se iría, Carlos se asustó, la tomó de los hombros y exclamó nervioso:

—No digas tonterías, no te lo permito, no puedes dejarme.

Camila lo miró con dolor, con esa pose de mártir que tan bien sabía fingir.

—Lo sé, en el fondo no me amas de verdad. Si lo hicieras, no habrías venido con Aurora para tratar de atraparme siendo infiel. Nunca pensé que pudieras desconfiar de mí de esa manera. Carlos…

Mientras hablaba, se llevó la mano al pecho, como si sintiera dolor ahí.

Yo me aguanté la risa. Claro, de tanto fingir enfermedades se le volvió un hábito.

Entre lágrimas y ruidos de dolor, le dijo a Carlos:

—Desde que estoy contigo, mi mundo eres tú. Y ahora… vete, no quiero volver a verte.

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