Entrar Via

Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1002

Cuando vio que me acercaba molesta, la sirvienta retrocedió dos pasos, asustada:

—Tú… ¿qué quieres hacer?

Antes de que yo pudiera responder, Mateo se puso frente a mí, y me dijo en voz baja:

—Aurora.

Me sorprendí y lo miré.

Él me miró fijamente, como pidiéndome que no pusiera en aprietos a esa mujer.

Casi se me había olvidado: cuando Mateo la reconoció, su actitud hacia ella fue de respeto.

Eso solo podía significar que esa tal Zella tenía alguna relación con él. Quizás hasta le había hecho un gran favor alguna vez.

Ese pensamiento me incomodó todavía más.

No solo no había logrado desenmascarar a Camila, sino que ahora aparecía alguien más dispuesto a protegerla… y para colmo, alguien que probablemente había sido importante en la vida de Mateo.

Él me apretó fuerte la mano.

Luego le preguntó a la mujer:

—Zella, ¿no estabas en el campo? ¿Cuándo llegaste aquí?

La mujer, Zella, contestó:

—Fue Camila la que me trajo. Me vio sola y desamparada en el pueblo y decidió traerme para que viviera mejor. Yo me sentía un poco incómoda, pero ella me dijo que al menos la ayudara con masajes de vez en cuando. Usted sabe, yo en el pueblo siempre me dedicaba a eso.

Entonces Camila, con su voz débil, se metió en la conversación y miró a Mateo:

—Sayuri era muy cercana a Zella. Cuando la vi viviendo tan mal en el campo, la traje. Desde que Sayuri falleció, yo no dejo de pensar en ella, pero no tenía con quién desahogarme. Por eso venía seguido a ver a Zella; ella también la extraña mucho. Siempre que hablamos de ella, terminamos llorando abrazadas. Mateo, yo de verdad extraño muchísimo a Sayuri...

Mientras hablaba, Zella también se secaba las lágrimas, con una cara de profundo dolor.

Pero yo sabía perfectamente que todo eso era puro teatro.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)