Entrar Via

Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 1008

De la nada, Carlos se metió en mi camino. Preocupado y conflictuado, me preguntó:

—Tú… ¿estás bien?

Mi padre también se acercó, fingiendo inquietud:

—Aurora…

Yo respondí, con una sonrisa de rabia:

—¿Y ustedes quiénes son? ¿Acaso los conozco?

La cara de Carlos cambió; los ojos se le enrojecieron, pero no dijo nada.

Mi padre suspiró:

—Aurora, no seas así. No importa lo que pase, sigo siendo tu padre. Eso nunca va a cambiar.

No quería ni mirarlos.

Cerré los ojos, agotada, y me acurruqué en el pecho de Mateo.

Él entendió, me abrazó fuerte y miró fijamente a mi padre y a Carlos:

—Desde hoy, Aurora no tendrá nada que ver con ustedes. No vuelvan a molestarla.

—No es eso, Mateo —intentó responder mi papá—, ella no entiende, pero ¿tú también…?

Mateo lo miró con irritación:

—Mi esposa no necesita que le digan si entiende o no. Si quieres seguir viviendo en Ruitalia, mejor cierra la boca.

Los labios de mi padre temblaron, pero no se atrevió a decir nada más.

Entonces, Mateo alzó la mirada hacia todos los presentes:

—Hoy, por más porquerías que digan, yo seguiré creyendo en mi esposa.

Cuando escuché eso, sentí que las lágrimas me llenaban los ojos.

Recordé cómo, hace cuatro años, todos me traicionaron y el hombre al que amaba me empezó a odiar.

Lo único que quedaba en mi mundo era el desprecio y la rabia.

Ahora, por fin, Mateo me creía.

Si incluso hoy él me hubiera dado la espalda, no sé en qué me habría convertido.

—Mateo… —Camila lo miró, haciéndose la víctima, llorando.

Él la miró un segundo, indiferente, y me sacó de ahí.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)