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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 144

Michael miró a Javier y le dijo:—Sal un momento por favor, quiero hablar con ella a solas.

—De acuerdo —contestó Javier, sonriendo, y se fue sin decir nada.

Al pasar junto a mí, me sonrió. Era una sonrisa con un mensaje subliminal.

Cuando Javier salió, Michael me agarró del brazo y me llevó a la oficina del jefe.

Con apuro, dijo:

—Aurorita, estás haciendo muy bien tu trabajo, ¿por qué quieres dejarlo así nada más? ¿Es porque soy el dueño? ¿Y eso qué tiene que ver? Somos amigos, es normal que entre amigos se echen una mano.

—Pero no es lo mismo.

—¿Qué no es lo mismo? Ya nos tenemos confianza.

—Le prometí a Mateo que no tendría nada que ver contigo. Le dije a la cara que no trabajaría para ti. Tengo que cumplir con eso por lo menos.

—Mateo, otra vez Mateo... Aurorita, ¿no te hizo suficiente daño la vez pasada con lo de mi abuela? ¿Ese bobo no sabe hacer otra cosa que no sea lastimarte?

Me mordí el labio, sin saber qué contestar.

En el fondo, no era solo por Mateo. También era por esa necesidad de demostrarme algo.

Siempre creí que este trabajo lo había conseguido por mis méritos. Quería mostrarle a Mateo que esta hija de papi, sin nada especial, podía salir adelante sola.

Pero, al final, fue Michael el que me lo consiguió.

Esa verdad me costaba tragarla. Solo podía culparme por no haberme dado cuenta antes.

Este proyecto, por ejemplo… cualquiera se habría dado cuenta que no era para alguien recién llegada.

Yo creí de verdad que era por mi esfuerzo y seriedad. Fui una tonta.

Me sentía derrotada. Encima, con todo lo que pasó con mi papá, ya no tenía ánimo para nada.

Intentando calmarme, le dije:

—No puedo seguir con esto, lo siento mucho.

Michael sonrió con tristeza:

—Tal vez no debí meterme. Si no lo hubiera hecho, tú estarías bien aquí. Te preocupas demasiado por ese tipo, si no pensaras tanto en Mateo, vivirías más tranquila.

Me apreté los brazos, sin decir palabra.

Michael me miró, preocupado y, después de un rato, suspiró:

—Como quieras, no te voy a seguir insistiendo.

Capítulo 144 1

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