Capítulo 17
Como se podrán imaginar quedé petrificada.
Esa voz... ¡Esa risa!
¿Mateo?
¡Por el amor de Dios! ¿Cómo es posible que me lo cruce en todas partes?
Ahora sí, ya no tengo esperanzas.
Mateo, impecablemente vestido con un traje oscuro, se encontraba a unos metros de nosotros. Su sola presencia, con esa mirada indiferente, desprendía una autoridad que intimidaba.
¿Cómo podía ser el mismo hombre que antes bajaba la cabeza y soportaba humillaciones sin rechistar? Ahora transmitía un aura poderosa, como si fuera alguien completamente diferente.
De nuevo, no pude evitar maravillarme por semejante transformación. Parecía otro hombre, como si alguien más hubiera poseído su cuerpo.
Valerie, quien solía despreciar a Mateo y siempre hablaba mal de él, estaba ahora completamente callada. Debía estar intimidada por su presencia, porque ni una sola palabra salió de su boca.
Michael fue el primero en hablar, con una sonrisa tranquila:
-Hermano, ¿no estabas en el hospital?
¿Cómo?
¿Mateo estuvo en el hospital? ¿Qué tenía?
No pude evitar mirarlo un segundito para revisar, pero no parecía tener ninguna lesión.
Pensándolo bien, teniendo en cuenta la energía que tiene todas las noches, no era alguien que necesitara estar en un hospital.
Solo había una posibilidad: su amada debía estar internada, y él había ido a cuidarla.
Eso explicaría por qué últimamente había estado tan... ganoso. Si ella estaba herida y no podía satisfacerlo, entonces él había decidido desahogarse conmigo.
Mientras pensaba en todo eso, Mateo comenzó a caminar hacia nosotros.
Cuando sus ojos fríos se posaron en mí, un escalofrío recorrió mi espalda.
Bajé la cabeza, demasiado asustada para intentar siquiera dar una explicación.
Valerie se inclinó hacia mí y susurró:
-¿Es este en serio y de a de veras el Mateo Bernard que solíamos tratar tan mal? Su porte ha cambiado tanto que da miedo mirarlo. Vaya, cómo cambia una persona cuando se vuelve exitosa.
¡El porte es lo de menos!

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)