Entrar Via

Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 21

Capítulo 21

En cuanto entré a la habitación, vi a mi papá acostado en la cama, todo golpeado, maltrecho y lleno de moretones.

Mi cara cambió al instante y, furiosa, pregunté:

-¿Qué demonios te ocurrió papá? ¿Quién te hizo semejante canallada?

Mi mamá seguía llorando, incapaz de responderme.

No me quedó de otra que preguntarle a mi papá directamente:

-¿Qué te sucedió? Dímelo por favor.

Él solo gemía de dolor, pero tampoco decía nada.

Ya desesperada, le grité:

-¡Habla por favor! ¿Quién te hizo esto? ¿Fueron viejos enemigos tuyos?

Al verme con los ojos enrojecidos por la rabia, mi mamá, entre sollozos, por fin balbuceó:

-La verdad... todo esto es culpa de tu papá. No puede dejar de apostar.

-¿Cómo? -La incredulidad me invadió mientras volteaba a verlo. - ¿Te pusiste a apostar de nuevo? Siempre has dicho que eso arruina a la gente, que deja a las familias en la ruina. ¡¿Cómo es posible que tú hayas vuelto a caer en eso?!

-Quería ganar algo de dinero, para que todo sea como antes-dijo mi papá, casi ofendido. - ¿Quién podía saber que tendría tan mala suerte?

Seguramente cayó en alguna trampa.

Por un momento, me quedé sin palabras de lo enojada que estaba.

-¿Y cómo te hicieron todas esas heridas?

Mi papá, nervioso, intercambió miradas con mi mamá, y no respondió.

Ella, entre lágrimas, finalmente soltó la sopа:

-Perdió todo. Se quedó sin un centavo y aun así debe muchísimo dinero. No pudo pagar, así que le dieron en la jeta.

Suspire intentando contener mi frustración.

-¿Cuánto fue que perdiste?

Mi papá bajó la cabeza aún más, incapaz de mirarme a los ojos.

Pero mi hermano no se quedó callado.

-¿No te has dado cuenta de cómo eres últimamente? -respondió, alzando la voz. - Ayer mismo te dije que no apostaras y, aun así, lo hiciste. Ahora mira, has acumulado una deuda de setenta mil. Si eres tan hombre, encuentra tú la solución y deja de joderle la vida a mi hermana.

Mi papá intentó levantarse para sembrarle un manazo, pero un dolor en la espalda lo hizo gritar y desplomarse.

Mi mamá corrió a agarrarlo, llorando desconsoladamente.

-Aurora, dijeron que, si en tres días no pagamos, le harán algo peor. Mateo tiene tanto dinero... para él setenta mil no es nada. Solo tienes que pedírselo...

-¡Ya detente! -Mi hermano interrumpió furioso. -Su dinero es suyo. Ya ha hecho suficiente por nosotros. ¿Cuántas veces más piensan humillar a mi hermana?

-¡No te atrevas! -protestó mi papá. -¡Mateo es nuestro yerno! Su dinero también es de Aurora. Pedirle eso tan poco no debería ser problema.

-¿No es problema? -Mi hermano rio con amargura. -¿Acaso no saben que Mateo ya se divorció de Aurora?

-¿Qué dices?

Mis padres atónitos se vieron el uno al otro No dije nada, solo seguí con la cabeza baja.

Así que mi hermano ya sabía de mi divorcio. No era ningún secreto, al parecer.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)