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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 228

Capítulo 228

Los mensajes que mi mamá me había enviado estaban llenos de palabras cariñosas, preguntándome dónde había estado y pidiéndome que tuviera cuidado siempre que saliera.

Más tarde, mi mamá mandó algunas quejas sobre mi papá, diciendo que él gastaba dinero sin pensar y se metía en problemas, que quería divorciarse de él y que la vida era insoportable.

De solo mirar esos mensajes, me dio dolor de cabeza. No quise responderlos por un rato.

Hice clic otra vez en el mensaje de mi papá.

Mi papá me regañaba por ser una desalmada y me preguntaba dónde me había estado escondiendo.

Mi papá también decía que no me estaba pidiendo dinero, así que ¿por qué tenía que esconderme?

Él me dijo que regresara rápido, que mi mamá estaba planeando suicidarse y que peleaba con él todo el tiempo.

Al leer el mensaje de mi papá, también me dolió la cabeza.

De hecho, apenas encendí el teléfono, mi estado de ánimo se fue al carajo.

Pero, tenía que transferirle el dinero de los medicamentos a Mateo.

Busqué en el historial de chat de Mateo y encontré su número de cuenta.

Sus mensajes eran los que me había enviado justo cuando me refugié aquí.

No eran muchos, la mayoría eran solo amenazas para que volviera con él.

Desplazándome sin mucho interés, de repente, encontré un video.

Sin pensarlo, lo abrí.

En el video, Mateo estaba borracho, apoyado sobre la barra de un bar.

El ruido del bar era ensordecedor, pero pude oír claramente cómo susurraba mi nombre.

Una y otra vez, su voz cambiaba entre enojo, tristeza y frustración.

Estaba con los ojos cerrados, como si no pudiera tolerar su dolor y desesperación.

¿Y eso?

¿Qué es lo que le pasa?

Cuando terminó el video, seguí desplazándome hacia abajo.

—Aurora, si no regresas, este tipo se va a morir en un bar.

—Aurora, jiqué mala gente eres! Hasta cambiaste de número, ¿tan decidida estás por evitar a Mateo?

—Regresa, Aurora, este tipo no puede vivir sin ti. Desde que te fuiste, ha empezado a cortarse y lastimarse.

Qué pereza.

Este tono...debió ser Alan el que lo había escrito.

—Nunca he visto a una mujer tan cruel. Y él sigue queriéndote.

—Ojalá nunca regreses, para que no lo sigas

lastimando.

Incluso a través del teléfono podía sentir la ira de Alan.

Honestamente, Alan era un buen amigo.

Pero no entendía a Mateo. La mujer que podría acabar con Mateo no sería yo, sino Camila.

Al día siguiente, Mateo me envió un mensaje:

—Lo que escribió Alan... no tienes que tomarlas en serio.

No hubo ningún otro mensaje después de eso.

Me reí con amargura.

Lo sabía, siempre supe que él no sentía nada por mí. Todo era cosa de Alan, que se creía que todo giraba alrededor de él.

Suspiré, despejando la confusión en mi mente, y le transferí los noventa dólares.

Justo después de hacer la transferencia, Mateo me llamó...

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