Capítulo 46
Estaba mirando a mi alrededor cuando, de repente, reconocí a un hombre frente a mí.
Era Mateo.
Abrí la boca para llamarlo, pero, de pronto, su exnovia apareció corriendo y lo agarró del brazo con cariño.
-Mateo, ¿por qué subiste? ¿No te dije que tomaras los resultados y te quedaras abajo esperándome? -dijo ella.
Mateo le acarició el pelo con mucho amor.
-Estaba preocupado por ti, no quería dejarte sola.
Escucharlo decir eso me hizo mirar mi suero y la aguja en mi brazo. Mis ojos se llenaron de lágrimas.
-Ay... -su exnovia hizo un gesto de queja, sonriendo de manera coqueta-. Solo subí a hacerme un análisis de sangre, ¿por qué tanto cuidado?
Dicho esto, ambos se dieron la vuelta y caminaron al ascensor. Por reflejo, me aparté,
bajando la cabeza para intentar cubrirme la cara con el pelo.
Sin embargo, su exnovia, con su visión aguda, me vio.
-¿Aurora? -dijo, sorprendida.
Me forcé a calmarme, me di la vuelta y, con una sonrisa tensa, les dije:
-Pues qué casualidad, Mateo, Camila.
Camila me miraba sorprendida.
-¿Aurora nos conoce?
Sonreí un poco.
-¿Camila no me conoce a mí?
Camila pareció algo incómoda y miró a Mateo, un poco molesta. Mateo entrecerró los ojos y me miró. Me di cuenta que estaba enojado de solo ver su mirada.
Había hecho enojar a su primer amor.
Eso no podía ser. No podía hacer eso. Después de todo, necesitaba pedirle dinero. Le sonreí amablemente a Camila.
-Todos en la empresa lo saben lo mucho que
Mateo te quiere, así que, por supuesto, también te conozCo.
Camila apretó sus labios y sonrió tímidamente, su cara fresca mostraba una expresión pura.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo)