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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 544

—Mejor no lo llames —dijo mamá, con la mirada esquiva.

Viéndole esa cara de tristeza contenida, sentí que el corazón me empezaba a doler.

Lo sabía. Sabía que lo de papá no podía ser tan fácil.

Carlos decía que las inversiones de papá iban viento en popa y que nuestra vida mejoraría.

Pero ahora me doy cuenta de que seguramente mamá le mintió para no preocuparlo.

Mamá siempre ha sido débil, pero se guarda todos sus sufrimientos para sí misma.

Si hoy no hubiera venido, habría llorado sola hasta quedarse sin lágrimas, no cabe duda de eso.

Tomé el teléfono que estaba sobre la mesa.

—Si no lo llama usted, lo haré yo. Hace mucho que no lo veo, es buena ocasión para que comamos juntos.

—Ay, Aurorita, no, espera...

Mamá intentó quitarme el celular, pero me giré rápido y marqué el número de papá.

Al ver que no podía detenerme, se tapó la cara y empezó a llorar.

Verla así solo me llenaba de rabia y tristeza.

El teléfono timbró un buen rato antes de que contestaran.

De repente, escuché la voz impaciente de papá:

—¿Qué quieres? ¿No te acabo de transferir? ¿Ya te gastaste la plata? ¿Cuántas veces te he dicho que no me llames si no es urgente? ¡Estoy ocupado ganando dinero, ¿no lo entiendes?!

Escuchar ese tono grosero hizo que la furia me invadiera.

No pude evitar contestar con sarcasmo:

—¿Ganando dinero? Tanto que ya ni necesitas una familia, ¿verdad?

Papá se quedó mudo por un instante. Luego, sorprendido, preguntó:

—¿Aurorita? ¿Eres tú? ¿Por qué llamas desde el teléfono de tu mamá? ¿Dónde está ella?

—¿Recién te acuerdas de mamá? Dime, ¿cuánto tiempo llevas sin volver a casa?

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