—¿Y después qué pasó, que Alan aprovechó para abusar de ti? —pregunté con rabia, sin poder creer que Alan fuera capaz de algo así.
Valerie apretó los labios y respiró hondo antes de decir:
—Fue mi culpa. Perdí en el juego y, cuando trajeron lo que me tenía que tomar, él solo dijo “toma tranquila, si te emborrachas yo estoy aquí”. Yo le creí y bajé la guardia, así que me los bebí todos. No sé cómo terminé yendo con él, solo recuerdo que desperté hasta la tarde del día siguiente. La cama estaba hecha un desastre, y la ropa, tirada por el suelo.
En ese momento él ya no estaba en la habitación, solo me había dejado una nota y una tarjeta de crédito.
Cuando la escuché, me llené de ira.
—¿Una tarjeta bancaria? ¿Y eso qué significa?
—En la nota escribió que ahí había quinientos mil dólares, y que si no era suficiente, podía pedirle más —dijo Valerie antes de derramar un par de lágrimas, entre frustrada y dolida.
—Aurorita, dime tú, ¿qué se cree? ¿Qué soy para él?
—¡Exacto! —le pegué una patada a la mesa.
—¿Qué se cree ese tipo? ¿Acostarse contigo y luego darte una tarjeta como si nada? ¿No piensa hacerse responsable? ¿Cree que puede sacarse el problema de encima con dinero? ¡Por favor, como si nos hiciera falta su maldito dinero!
Valerie bajó la cabeza, mordiéndose el labio y llorando en silencio.
Yo recordaba que alguna vez me había dicho que quería guardar su primera vez para la noche de bodas, para el hombre que de verdad amara.
Y ahora que pasó algo así, era lógico que se sintiera destrozada y arrepentida.
Conteniendo mi rabia, la abracé y murmuré:
—Ya, tranquila, no pasa nada. Después yo misma le voy a pedir cuentas.
Pero ella respondió:
—Olvídalo, no tiene sentido.
—¿Cómo que no tiene sentido? ¡Si lo que hizo fue aprovecharse de ti! ¡Se tiene que hacer responsable!
Al mencionar “aprovecharse”, no pude evitar pensar en lo que hizo Mateo.
Sí, definitivamente no eran del mismo tipo… ¡jamás podrían llevarse bien!
Valerie seguía abatida, con la mirada baja, y agarrando fuerte la correa de su bolso.
Yo tampoco sabía muy bien cómo consolarla.

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