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Nunca conoces a quien tienes al lado (Aurora y Mateo) romance Capítulo 906

Lo miré, confundida:

—¿Y eso qué es?

Alan respondió, con una sonrisa misteriosa:

—Algo bueno.

Dijo eso y entró a la casa con pasos largos.

Miré a Valerie, desconcertada.

Ella me devolvió una sonrisa ambigua:

—De verdad es algo bueno.

Me quedé sin palabras.

Estos dos cada vez se parecían más.

Intrigada, los seguí adentro.

En la sala, Alan miró alrededor.

—¿Eh? ¿Mateo no está en casa?

Cuando escuché su nombre, sentí como si una roca me aplastara el corazón.

Antes de que dijera algo, Alan recordó de la nada:

—Ah, cierto, ayer me dijo que hoy iría al evento de padres e hijos de los niños. Seguramente ahora mismo sigue en la escuela.

Dicho eso, cargó las bolsas negras y se dirigió a la cocina.

Mientras caminaba, seguía hablando:

—Ni te imaginas lo orgulloso que estaba ayer cuando me dijo lo de la actividad. Actuaba como si en el mundo solo él tuviera hijos, como si los demás no.

Respondí con cara seria:

—Pues dijo la verdad: tú no tienes hijos.

—Oye, Aurora, ¿me estás menospreciando? Algún día con Valerie voy a tener tantos hijos como para armar un equipo de fútbol entero, y ahí sí te vas a morir de envidia.

—¡Bah! ¿Quién querría tener tantos hijos contigo? ¡Siempre hablas tonterías! —respondió Valerie, sonrojada y molesta.

Alan le lanzó una sonrisa traviesa justo cuando se topó con doña Godines, que salía de la cocina.

Ella, curiosa, miró las bolsas negras en sus manos:

—¿Y eso? ¿Qué trae ahí, señor Ferrucho?

—Cosas buenas —contestó él con la misma sonrisa misteriosa.

Me volví a quedar sin palabras.

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