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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 177

Evaldo pensó que Marco iba a salir otra vez a defender a Noa, pero lo primero que dijo fue:

—¿Qué significa “tu amor”?

—Sania, ¿tú sabes que a Evaldo le gustan los hombres?

Sania movió los labios y dio un pequeño paso al frente, pero Evaldo se atravesó, tapándole la vista.

Aunque fuera solo mirar, no quería que su esposa le prestara atención a ese tipo.

—¿Cómo te explico lo que es “amor”? —Evaldo sonrió con burla—. Parece que hay que traer a Noelia para que te dé clases.

—Y otra cosa… ¿quién te dijo que a mí me gustan los hombres?

Evaldo giró la cabeza. Sus ojos, de esos que parecían sonreír solos, se alzaron un poco. Su voz salió suave, casi pegada a la piel.

—Yo amo a mi esposa. La amo con todo lo que soy.

A Sania se le aceleró el corazón. Él le guiñó un ojo y se inclinó hacia ella.

—Mi amor, vamos a darle una demostración al Sr. Casas.

El rostro de Evaldo, de facciones marcadas, se acercó.

El sol caía de lado sobre los dos, como si les pintara un borde dorado.

En esa boda, él llevaba un traje negro impecable. Ella, un vestido satinado que bajo la luz parecía moverse como agua.

Como si los protagonistas fueran ellos.

Evaldo le soltó la mano y, sin darle espacio a la duda, la atrajo por la nuca.

El pulgar se le quedó detrás de la oreja, justo donde se le disparaba el pulso; un calor eléctrico le subió por la nuca.

Y le robó la boca. Delante de todos, se besaron sin soltarse.

No fue un beso rápido. Fue uno que se les escapó del alma, uno que arrasó con todo, uno que decía sin palabras:

La mujer que estaba besando era su esposa. Su amor.

¡Y era alguien que tú, Marco, jamás ibas a tener!

A Marco se le fue el calor a la cara y se le cerró el pecho, como si algo le apretara por dentro.

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