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¡Oops! Casada con el chico equivocado romance Capítulo 347

Tatiana se quedó sin palabras y, por dentro, puso los ojos en blanco.

Este tipo otra vez venía a presumir amor.

Cuando invitó a su amiga a participar en el programa, nunca se imaginó que la gente iba a “shippear” a su amiga con su esposo a nivel nacional.

Tatiana torció la boca.

—Sani está adentro, ve tú.

Sania escuchaba con toda la atención del mundo y, de vez en cuando, bajaba la mirada para anotar lo importante en su cuaderno.

Estaba tan concentrada que ni se dio cuenta de que alguien se había sentado a su lado.

—Amor, ¿qué estás anotando?

Sania soltó un «ah» cortito. Cuando lo reconoció, recién se acordó de que estaban en clase.

Miró a la maestra con culpa.

—Perdón, disculpe.

La doctora embarazada no pudo evitar admirar.

—Sani, tu esposo sí que te consiente. ¡Hoy hasta vino contigo a la clase! ¡El mío aunque tenga tiempo, ni aparece!

Federica apretó el bolígrafo con fuerza, tanto que los dedos se le pusieron blancos.

Ya de plano no le salía la sonrisa.

Y, frente a esa manera de Sania de presumir a la fuerza, cada vez le caía peor.

Evaldo se inclinó apenas hacia las otras tres, como saludo.

Luego, con toda naturalidad, tomó el cuaderno y el bolígrafo de manos de su esposa.

—Yo anoto. Tú descansa un ratito.

El chat en vivo se volvió loco.

[¡Aaaah! ¿Anotar también cansa? Sr. Camoso, ¡la consientes demasiado!]

[Sr. Camoso: amor, descansa la mano, yo escribo.]

Sania sonrió dulce.

—No soy tan delicada.

—Ya sé. Es que a mí me gusta escribir.

La segunda mitad de la clase, Sania escuchó con seriedad y Evaldo anotó al mismo ritmo. Sentados hombro con hombro, se veían perfectos, como si fueran una foto.

Al terminar, Evaldo todavía se acercó a hacerle unas preguntas a la maestra y, de paso, le pidió si podía pasarle la presentación.

El chat:

Marco apagó el livestream.

No se imaginó que algún día solo podría ver a Sania aunque fuera un instante… a través de una transmisión.

Pascual entró al estudio.

—Marco, ¿ya lo pensaste bien? ¿De verdad te vas al extranjero?

—Sí, papá. La empresa aquí se la puede quedar mi hermano. Yo me encargo de la división de afuera.

Pascual antes solo lo presionaba con lo del matrimonio. Pero ahora su hijo hasta se iba del país, y ya ni ganas le quedaban de insistir.

Solo sentía que la vida se estaba burlando de él.

De joven perdió contra Sandro… y ahora su hijo volvía a perder contra el hijo de Sandro.

¿Qué clase de destino torcido era ese?

—Está bien. Salir te va a ayudar a despejarte. Aquí está tu hermano, puedes estar tranquilo. Y cuando puedas, regresa a visitarnos.

—Gracias, papá. Lo sé.

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Internautas: Sr. Camoso, tu esposa dice que en privado eres “normalito”.

Evaldo: Mi esposa es tímida. Cuando no hay nadie, me presume debajo de las cobijas.

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