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Pero… ¿¡Eres un Millonario!? romance Capítulo 1000

Pilar estaba teniendo una fiebre altísima, y el mayordomo fue el primero en darse cuenta.

En seguida llamaron al médico de la familia.

Marcos dijo con una expresión seria: "¿Cómo es posible que se haya enfermado así de la nada?".

El médico le puso suero a Pilar: "La señorita ha estado bajo mucho estrés por el trabajo, su sistema inmunológico se debilitó y, encima, anoche se resfrió. Por eso tiene esta fiebre".

Marcos sabía que Pilar había estado a mil por hora preparando el concurso, pero nunca imaginó que su salud se vería tan afectada.

"Ya está, mejor salgan todos".

Una vez que se fue el médico, Marcos se quedó mirándola dormir y no podía dejar de sentirse culpable.

Estaba ansioso por dejarle a Pilar las riendas de la familia Bravo, pero no tomó en cuenta que, recién recuperada de una enfermedad grave, tanto estrés sólo la dejaría exhausta.

Pilar estuvo dormida toda la mañana y, al despertar y ver a Marcos, intentó levantarse por instinto: "Papá".

Marcos la sostuvo: "No te muevas".

"Has estado trabajando demasiado últimamente. Descansa bien por un tiempo".

Marcos le sirvió a Pilar un vaso de agua tibia: "Cuando te pedí que te hicieras cargo de YULI, no era para presionarte a que lograras resultados inmediatos. Lo que quiero es que aprendas a adaptarte, porque eventualmente, toda la familia Bravo será tuya".

Pilar tomó el vaso y bebió un poco: "Papá, sólo quiero hacerlo mejor".

No llevaba mucho tiempo de vuelta en la familia Bravo, pero era consciente de las quejas de algunos parientes lejanos.

Tenía un deseo urgente de demostrar su valía y dejar brillar su talento.

Marcos se compadeció de ella, en apenas quince días se había puesto tan delgada que hasta se le afiló la barbilla, "Tómatelo con calma, papá confía en ti y sabe que lo harás muy bien".

Pilar insistió en ir a trabajar y Marcos, sin poder detenerla, tuvo que ceder.

Quizás debido a los recientes despidos, el ambiente en YULI cambió de la noche a la mañana. Los empleados dejaron de holgazanear y salir temprano, y las ausencias se redujeron considerablemente.

Implementaron un sistema de eliminación y todos trabajaban sin descanso.

Efraín, al ver la transformación de la empresa, estaba lejos de estar contento, en realidad, estaba aún más insatisfecho.

No quería que YULI prosperara.

Sólo deseaba quedarse en YULI toda su vida, cobrando su salario y yéndose a casa a la hora de salida.

No como ahora, trabajando horas extras por el maldito concurso.

Efraín, tras ser regañado, todavía estaba algo resentido.

"Señor Ortiz, llevas muchos años en YULI, ¿acaso no quieres verla prosperar?". Pilar suavizó su tono: "YULI no es sólo una empresa, es también el sueño de muchísimas personas. Cuando ellos entraron a YULI, estaban llenos de ilusiones, queriendo hacer realidad sus ideales. Pero en estos siete años, los has dejado caer en la complacencia".

Todos los que habían entrado a YULI en aquel entonces eran graduados de universidades de renombre.

Con un corazón ardiente de pasión.

Pero se encontraron con un jefe como Efraín, que no promovía la competencia y sólo pensaba en dejar que las cosas se deterioraran.

Incluso si la empresa estaba perdiendo mucho dinero, no buscaba mejorar.

Efraín se quedó sin palabras ante tal reprimenda, y después de un largo rato, dijo: "Ya entendí".

"Empieza a prepararte".

Antes de terminar la jornada, Pilar marcó la extensión interna: "Esta noche reservé un lugar para una cena. Diles a todos que se preparen, yo invito".

"Está bien".

La voz del asistente no pudo ocultar su emoción.

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