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Pero… ¿¡Eres un Millonario!? romance Capítulo 810

Ricardo se acercó a Natalia sin siquiera mirar a Manuel y tomó su mano: "¿Cuándo llegaste?"

"Por la tarde, estuve ayudando a mi abuela a podar las ramas."

Natalia dejó las tijeras que tenía en la mano. Había pasado toda la tarde en el jardín y estaba exhausta.

Ricardo le pasó un pañuelo para que se secara el sudor de la frente y, una vez hizo esto, la llevó hacia el comedor.

Manuel, con su aire de grandeza, no esperaba que Ricardo ni siquiera lo mirara y se enfureció de repente.

"¡Ricardo!"

Manuel gritó con furia: "¡Soy tu padre! ¿Cómo te educó tu madre? ¿Ni siquiera sabes saludar?"

Ricardo se detuvo y se giró: "¿Por qué no vas y se lo preguntas tú mismo a mi madre allá donde se encuentra?"

"Tú... me estás maldiciendo..." Manuel no sabía cómo había podido tener un hijo así.

"Fuiste tú quien lo preguntó."

Con esas palabras, Ricardo se llevó a Natalia al comedor.

Lara no podía creer la frialdad de la familia Roldán hacia Manuel, ni siquiera Graciela mostraba un poco de afecto.

La familia entera tomó asiento.

Graciela le hizo señas a Camila para que trajera una caja de terciopelo y se la entregó a Natalia: "Naty, esto es una reliquia de la familia Roldán, pronto te casarás con Ricky y quiero que lo tengas."

Lara cerró sus puños con fuerza.

Natalia recibió la caja y miró con ternura: "Abuela, voy a hacer feliz a Ricardo."

Graciela dejó escapar un suspiro de alivio, claramente complacida: "Buena chica."

Cuando Manuel vio que hasta la reliquia familiar había sido entregada, no pudo quedarse callado: "Mamá, Lara también es tu nuera, ¡deberías darle la reliquia a ella!"

"La reliquia de la familia Roldán solo se le da a la nuera que se casa de forma oficial."

Graciela, con su expresión inmutable, dijo: "Si tú y Lara quieren casarse, háganlo, pero no esperen que la acepte, ¡ni lo sueñen!"

Manuel se levantó abruptamente: "¡Mamá, estás siendo demasiado parcial!"

"Si crees que soy parcial, puedes cortar relaciones conmigo."

Graciela sabía que no podía contar con Manuel y lo miró con frialdad: "Después de todo, por Lara y por Tito, ¿alguna vez te preocupaste por mí?"

Manuel se atragantó.

Después de un largo rato, dijo: "Mamá, si aceptas a Lara, podré volver a vivir aquí, y podré acompañarte en todo momento..."

Natalia se quedó en la casa grande esa noche y antes de dormir, abrió la caja de terciopelo. Adentro había un par de pulseras de jade de valor incalculable.

Tanto el diseño como el material y el brillo eran perfectos.

Al recibir algo tan valioso, se sentía más tranquila de alguna manera.

Ser aceptada por la familia Roldán era una bendición para ella.

Cuando Ricardo salió del baño y vio que aún no se había acostado, se acercó y la abrazó por la cintura: "¿Todavía mirando las pulseras que te dio la abuela?"

"Sí, son muy valiosas, tengo que cuidarlas bien."

"¿Te gusta?" Ricardo olió su perfume al acercarse: "Mi mamá dejó un montón de joyas, uno de estos días te llevo a verlas y te llevas las que quieras."

"No hace falta, son demasiado valiosas."

Natalia cerró la joyera, la colocó cuidadosamente en el cajón y sus dedos rozaron unos pequeños caracteres. Echó un vistazo rápido: era una secuencia de números.

316318.

¿Qué era eso?

Antes de que Natalia pudiera descifrarlo, Ricardo capturó sus labios en un beso, y en ese instante, su mente quedó en blanco.

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