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Pero… ¿¡Eres un Millonario!? romance Capítulo 860

Natalia al escuchar la acusación, levantó su mano y con un movimiento rápido y furioso, abofeteó a Brisa, quien cayó al suelo con violencia.

"¿Te atreves a golpearme?" Los ojos de Brisa se llenaron de ira, deseando reducir a Natalia a cenizas.

Natalia soltó una risa fría y dijo: "¿Y qué si te golpeé?"

Tomó un jarrón que estaba cerca y lo lanzó con todas sus fuerzas hacia Brisa, quien recibió el golpe en la cabeza, comenzando a sangrar profusamente.

Brisa gritó de dolor, pero se negó a ceder: "¡Natalia, esto es un crimen!"

Natalia se remangó y se montó encima de Brisa, golpeándola sin piedad: "¿Esto es un crimen? ¡Lo único que estoy haciendo es darte tu merecido!"

"Arruinaste a mi hijo, casi me desfiguras, he estado esperando la oportunidad para esto."

Los golpes de Natalia eran fuertes, y varios cachetadas dejaron a Brisa aturdida y confundida.

Brisa, temiendo por su vida, imploró piedad: "¡Ya basta, por favor, me equivoqué, lo admito!"

Natalia escupió con desprecio y con un par de bofetadas más, Brisa se quedó en silencio y tendida en el suelo, tratando de recuperar el aliento.

Natalia se levantó, se arregló la ropa y miró desde arriba a Brisa con desprecio.

"No pensarás que después de hacerme esto a mí y a mi hijo, te dejaría salir de Ciudad Imperial, ¿verdad?"

Brisa abrió los ojos de par en par, estaba incrédula, por lo que preguntó: "¿Fuiste tú quién manipuló todo?"

Imposible.

¿Cómo podría Natalia dejar que todo el esfuerzo de Ricardo fuera en vano?

"Disfruta tu estadía." Concluyó Natalia y se fue.

Después de que Natalia se fuera, los guardaespaldas entraron.

Al ver a Brisa cubierta de heridas, la ayudaron a levantarse: "Señorita Brisa, parece estar lastimada, ya llamamos al médico, espere un momento."

"¡Apártate!"

Brisa empujó al guardaespaldas con violencia: "¿Dónde estaban cuando me estaban golpeando? ¡Richi los contrató para protegerme!"

Era obvio que ella era la que mandaba, ¿o no?

El guardaespaldas, imperturbable, respondió: "Lo siento, señorita Brisa, pero estamos bajo las órdenes de la señora Torres."

El compromiso entre Ricardo y Natalia ya estaba decidido, y ellos sabían perfectamente quién era la que mandaba.

Brisa se sintió como si le hubieran cortado la respiración y no pudo articular palabra.

Brisa se enfureció aún más, pateó la pared y el dolor fue tan intenso que casi se desmaya.

Los guardaespaldas, al oír su grito de dolor, hicieron como si nada hubiera pasado.

Después de todo, no trabajaban para Brisa. ¿Qué importancia tenía para ellos si ella estaba herida?

...

Ricardo no tardó en enterarse de que Natalia había golpeado a Brisa.

Esa misma noche lo supo.

Cuando mencionó el incidente, Natalia estaba tomando sopa. Tragó el caldo de hueso puro y miró a Ricardo: "¿Qué pasa, te molesta?" Dijo ella.

"No es eso."

Ricardo obviamente no estaba preocupado por Brisa: "Si querías desahogarte, podías haber dejado que los guardaespaldas lo hicieran, ¿por qué ensuciarte las manos?" Dijo él.

¿Acaso no le estaba dando a los demás lo que querían al darles de qué hablar?

Natalia dejó el tazón de sopa y dijo: "Ella casi arruina mi rostro, ¿crees que la dejaría ir así nomás?"

La mirada serena de Natalia puso a Ricardo nervioso, quien preguntó con voz grave: "¿El asunto de la estación de policía fue cosa tuya?"

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