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Pero… ¿¡Eres un Millonario!? romance Capítulo 869

En el jardín de infancia no había quien no supiera que el padre de Ángel, Ricardo, era una figura reconocida en Ciudad Imperial.

Provenía de una familia distinguida y poseía habilidades excepcionales.

Llevaba y recogía a su hijo de la escuela él mismo y siempre trataba a los maestros con educación y respeto.

Frida provenía también de una buena familia y trabajaba allí para acceder a mejores oportunidades.

Cuando una maestra del colegio vio a Frida hablando con Ricardo, se acercó para advertirle.

"Frida, no te confundas, el señor Roldán es un hombre casado."

Frida no le dio importancia y dijo: "Ellos están divorciados, y no se han vuelto a casar."

Mientras no lo hicieran, había una oportunidad para ella.

Nunca se había casado, y no le envidiaba nada a Natalia, ¿por qué no intentar ser feliz?

La maestra negó con la cabeza.

Había advertido a Frida como debía, pero si ella no quería escuchar, ya no había nada que ella pudiera hacer.

...

Mientras tanto padre e hijo seguían en su trayecto en coche, el cual iba a toda velocidad.

"Papá, ¿la señora Frida es bonita?" Preguntó Chiqui.

"Tu mamá es aún más bonita." Dijo Ricardo, tiró a un lado una hoja de papel A4 y añadió: "No le digas a tu mamá que hablé con la señora Frida, ¿de acuerdo?"

Natalia, que por lo general parecía serena y reservada, era bastante celosa.

No quería que estuviera incómoda.

Chiqui alzó la barbilla y dijo: "Me gusta mucho la señora Frida, es dulce y bonita..."

La señora Frida le daba helado y pastelitos, y le contaba cuentos.

Ricardo soltó una risa baja y dijo: "Si la maestra es buena contigo, recuerda agradecerle."

"Está bien."

Al llegar al estudio, Chiqui soltó a Ricardo y corrió donde Natalia al grito de, "¡Mamá, mamá!"

Al escuchar la voz de su hijo, Natalia se suavizó por completo.

Los colaboradores, al ver el cambio en Natalia, se estremecieron.

¿Sería ese el amor de una madre?

¡Qué transformación tan rápida!

Chiqui empujó la puerta, vio a la gente en la oficina y se enderezó de inmediato: "Buenas, señor."

El cliente se levantó y dijo: "Señora Torres, tengo otro compromiso, hablaremos en otra ocasión."

"De acuerdo."

Natalia no era tonta y sabía bien qué tipo de "sinceridad" él esperaba.

Intentó retirar su mano, pero Ricardo la sujetó con más fuerza y dijo: "Señora Torres, los negociantes no hacen tratos en los que van a perder."

Natalia se resignó y simplemente asintió.

Ricardo soltó su mano de mala gana, sus ojos fríos llenos de diversión, lo que irritó a Chiqui.

"¡Papá, no puedes mirar a mamá así!" Exclamo el pequeño Chiqui.

Ricardo le sirvió un vaso de leche a Chiqui y lo deslizó hacia él, diciendo en voz baja: "¡No te metas en asuntos de mayores!"

Chiqui todavía le tenía un poco de miedo, sostuvo su vaso de leche y giró los ojos.

"Mamá, ¿sabes con quién estuvo hablando papá esta tarde?"

Natalia todavía estaba ocupada con algunos asuntos de trabajo, manejando su Tablet, y contestó sin darle mucha importancia: "¿Con quién?"

"¡Con Ángel!" Ricardo se apresuró en responder, advirtiéndole con la mirada.

"Papá, ¡no te metas en cosas de niños!" Dijo Chiqui, imitando el tono de Ricardo.

Ricardo se quedó sin palabras...

Natalia no pudo contener la sonrisa y dijo: "Ya está, ya está, no discutan más."

Chiqui sonrió con una actitud triunfante.

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