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Por favor... No te enamores. romance Capítulo 7

Alexander era una persona considerada, su padre lo sabía y esa era la razón por la que lo nombro CEO de Lumina Entertainment, pues en una empresa que se dedicaba a trabajar con artistas de diferentes niveles el ser empático y un poco benevolente es de vital importancia, ahora, que al fin tenía entre sus manos el contrato firmado por el puño y letra de Sofia, no pudo evitar que las preocupaciones propias de aquella situación rondaran su cabeza.

— Sofia, necesito saber si comprendiste a la perfección lo que acabas de firmar, porque si no es el caso, lo podemos rever. — a la rubia se le hizo imposible no regalarle una pequeña sonrisa a su jefe y ahora falso novio.

— Señor Thompson, lo comprendo a la perfección, recuerde que soy su secretaria, se interpretar un contrato. — advirtió poniéndose de pie, ahora al menos podria tomar un taxi o Uber para ir a la clínica, al menos estaba segura de que todo marchaba bien, pues su madre no la había contactado nuevamente para saber la razón de su demora.

— Sé que sabes leer un contrato Sofia, no era a eso a lo que me refería, solo… queria saber si queda claro que nadie, absolutamente nadie, debe saber que nuestra relación es una farsa, ni mi familia, ni tu familia. — al CEO no le agradaba el tener que mentirle a su madre o hijo, e incluso a su hermana, pero no podía arriesgarse, el contrato que acababa de firmar era el equivalente a ocultar un cadáver, mientras menos personas supieran, más fácil se les haría sostener todo aquello.

—Lo comprendo a la perfección, esto es algo solo que sabremos nosotros dos, quien infrinja esta clausura deberá responder de manera económica al daño causado en cualquier sentido, para con el otro, ya sea a nivel social, económico, psicológico…

— Bueno, no necesito que me repitas el contrato. — algo se comenzaba a agitar en el interior de Alexander, y si bien sabía que era preocupación, no era la misma sensación que le llegaba a la hora de liberar a alguna estrella de su empresa, era algo más, Sofia se veía tan distraída, tan vulnerable, que Alexander se sentía como si se estuviera aprovechando de ella. — Solo… no quiero que esto te ocasioné problemas con la familia de tu esposo, no me gustaría saber que alguien te enfrente o cuestione tu moralidad o…

— No tiene de que preocuparse señor Thompson, la familia de Adrián me odia, sin importar lo que haga. — reconoció dejando salir un suspiro pesado.

— ¿Qué? ¿Como es eso posible? — no era natural en él de involucrarse en las vidas ajenas, pero el saber que alguien odiara a Sofia, le parecía ridículo, ya que la joven siempre le resulto ser una persona simpática, atenta, tranquila, linda, detuvo ese último pensamiento, nunca la había categorizado como linda, aunque si debía ser honesto, nunca se atrevió a ver a ninguna mujer que no fuera Lucrecia. — Lo siento, no debí preguntar.

— No es ningún problema para mí el responderle señor Thompson, no debe disculparse, ellos me odian porque Adrián queria ser padre y, yo no estaba dispuesta a pausar mi vida y mi reciente ascenso como su secretaria, para cambiar pañales, no tengo nada en contra de la maternidad. — se apresuró a decir al ver el rostro cargado de sorpresa de Alexander. — Es algo que respeto mucho, que una mujer cargue dentro suyo una vida y que luego de a luz, no es como que su trabajo acaba allí, y por más ayuda que tenga, ese bebé dependerá de ella, no solo de su tiempo, también necesita afecto, y por supuesto poder darle un estabilidad económica y emocional. — Sofia estaba nombrando cada cosa que Lyra no tenía para ofrecerle a ese niño que estaba pariendo en ese momento. — Y era consiente que nuestro matrimonio recién comenzaba, si bien hacía tres años que éramos novios, no vivíamos juntos, entonces cuando Adrián lo propuso, me negué y luego… sus padres me dijeron que, gracias a mi egoísmo, nada quedaba de su hijo, que, gracias a mí, no tenían ni siquiera un nieto del que aferrarse. — Sofia omitió la parte donde su suegra la golpeo, o cuando su suegro la saco del funeral, y tantas otras cosas más, no pensaba decirle aquello a su jefe, por más contrato de falso noviazgo que hubiese de por medio.

— Lo lamento. — la mano de Alexander fue más rápida que su razonamiento y en lo que le llevo dar un parpadeo, su mano estaba frotando el delgado brazo de Sofia, queriendo consolarla de alguna forma.

— Pues yo no me arrepiento señor Thompson, Adrián será el hombre más importante en mi vida, pero, aun así, no quiero tener hijos. — solo diría eso, no queria usar a su jefe de psicólogo, no queria decirle que no sabría ser madre, porque la de ella no le servía ni como ejemplo. — Y eso me recuerda que tengo que ir a la clínica, a esta hora mi sobrino ya debió de haber nacido.

— En ese caso, deja que te lleve.

— Oh, no se preocupe…

— Pero lo debo hacer, recuerda que, a partir de esta noche, eres mi novia.

Su jefe tenía razón, desde esa noche y mientras le fuera útil, ella seria la novia del CEO.

En la clínica privada Aurora, se respiraba cierta pesadez en el aire, el descontento de Manuel al ver convertirse en madre a su hija menor era notorio, no solo por el rostro cargado de enfado y reproche que mostraba, también porque se mantenía lo más alejado posible de la cama donde su hija estaba recuperándose de la reciente cesárea.

Capítulo Siete 1

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