Capítulo 291 Dante observó a su abuelo sin entender sus palabras. Antes de que pudiera decir algo, Xavier se acercó para informarle que ya estaba todo listo para el despegue.
- Vamos, podemos hablar durante el viaje -dijo Dante.
Damon asintió y siguió a Dante. Ambos subieron al jet privado.
- ¿Qué es tan importante? -preguntó Dante al ver que su abuelo parecía impaciente por hablar con él.
- ¿Cómo va todo? ¿Ya tienen planeado cómo detener a Greco? -preguntó Damon, desviando un poco el tema.
- Sí -dijo Dante- Ya hay un plan, todo saldrá perfecto.
Damon asintió y se acomodó el cinturón de seguridad. Dante entrecerró la mirada al notar los nervios de su abuelo, algo inusual en él.
- ¿Qué pasará con Eva? ¿Tendrá el mismo destino que Vicenzo y Julián? -preguntó de nuevo.
Dante se aflojó un poco la corbata. La decisión sobre el destino de Eva caía sobre sus hombros y aún no había podido decidir qué pasaría con ella; para él, ella seguía siendo su madre.
- No lo sé, es difícil decidir su destino -soltó Dante, apretando los dientes.
Damon suspiró al darse cuenta de la presión que tenía su nieto con esa decisión. Lo mejor era decirle la verdad, pero también sabía que revelar que Ivanna sí era su hija biológica complicaría todo.
- Dante, hay algo que debes saber antes de tomar una decisión sobre Eva -dijo Damon, mirándolo fijamente.
¿Ahora qué? ¿Qué más me han ocultado? -soltó Dante con molestia, mirando a los lados para asegurarse de que las azafatas no estuvieran cerca.
Damon bajó la mirada. Él mismo había ordenado guardar ese secreto por años. Aunque Damián pensó en revelarle la verdad a Dante en algún momento, murió antes de poder hacerlo.
- Tu padre y Eva se casaron por un arreglo familiar -empezó a explicar. En ese entonces, tu padre salía con una joven de clase baja que conoció en el café donde ella trabajaba. Damián empezó a frecuentar el lugar y, con el tiempo, se hicieron novios.
Dante escuchaba con atención, aunque la historia no le parecía relevante ni importante en ese momento.
- Cuando se enteró del compromiso arreglado con Eva, se negó rotundamente e incluso dejó a la familia por un tiempo -continuó Damon, sin apartar la mirada de Dante-. Pero una noche, de la nada, regresó a casa y aceptó casarse con ella.
- ¿Y eso qué? -dijo Dante, restándole importancia.
- Después de la boda, tu padre se refugió en los negocios. Casi no estaba en casa y pasaba mucho tiempo de viaje -añadió- Una noche, llegó una mujer mayor y me entregó un bebé recién nacido.

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