Capítulo 336 Chloe despertó repentinamente a mitad de la madrugada. Sentía fuertes dolores en el vientre, tan intensos que las lágrimas rodaban por sus mejillas sin poder evitarlo.
Dante entró en la habitación en ese preciso momento y se acercó rápidamente, alarmado.
- ¿Amor? -preguntó con profunda preocupación.
Duele... Dante, creo que ya va a nacer - susurró ella, apretando los dientes.
Dante se tensó. El nacimiento de su bebé estaba programado para dentro de una semana, pero sabía perfectamente por lo que había investigado que el parto podía adelantarse.
- Bien, vamos al hospital - dijo él.
Dante bajó las escaleras con cuidado, pero lo más rápido que pudo. Al llegar afuera, el chofer abrió de inmediato la puerta trasera del vehículo, mientras el jefe de seguridad comenzaba a llamar al hospital para que tuvieran todo listo para el ingreso de la señora Montenegro.
- ¡Ay, duele! -se quejó Chloe, tensando su cuerpo una vez que estuvo dentro del coche.
Dante se sentó a su lado mientras el chofer arrancaba con precaución, pero asegurándose de ir lo más rápido posible para llegar pronto al hospital.
Dante... tengo miedo -dijo Chloe, mirándolo a los ojos.
- No me digas eso ahora, mi amor -susurró Dante, forzando una sonrisa tranquila para reconfortarla- No te puedes asustar en estos momentos, porque yo ya estoy aterrorizado.
Chloe suspiró y negó con la cabeza. No debía tener miedo, ninguno de los dos debía tenerlo; su bebé nacería pronto y lo tendrían en sus brazos. Finalmente serían una familia de tres.
Quiero otro después... - dijo ella. No había tenido la oportunidad de mencionarle que en el futuro le gustaría embarazarse de nuevo- ¿Podemos?
Dante arqueó las cejas. Para él todavía era difícil creer que estaba a punto de convertirse en padre, pero si Chloe quería tener más de un hijo, él no se negaría a darle los que deseara.
- Los que quieras, amor. Sabes perfectamente que crearlos es mi parte favorita -respondió él, dedicándole una sonrisa pícara antes de darle un tierno beso en la frente.
- ¡Mierda! - gritó con fuerza al sentir una nueva contracción. Sin poder evitarlo, hundió el rostro en el hombro de Dante y lo mordió con fuerza.
Dante cerró los ojos con fuerza, pero ni siquiera intentó apartarla; dejó que se descargara contra él tanto como quisiera, sin importarle en lo más mínimo el dolor.
Al llegar al hospital, el personal médico ya los esperaba con una silla de ruedas. Dante la acomodó en ella y la llevaron de inmediato a la sala de labor de parto.
Las enfermeras se movieron rápido: le cambiaron la ropa por una bata, le tomaron la presión y le colocaron el monitor en el vientre para vigilar los latidos del bebé.
El médico de confianza llegó para revisarla.
Dante no se apartaba de ella por nada del mundo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Prostituta de Lujo. Esposa de Papel
Es una novela muy buena, y lo que más me gusto es que es corta....