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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 1040

A Viviana Campos no le hizo ninguna gracia percibir el tono despectivo de su pareja.

¿Qué tenía de malo su hijo? Después de todo, Hugo era el padre de Damián, ¿cómo podía menospreciarlo de esa manera?

—Nuestro muchacho es muy apuesto, brillante y, además, es el futuro heredero de la familia Valiente. ¿Qué tiene de raro que una chica como Sofía se fije en él?

Para Viviana, su hijo era absolutamente perfecto, digno de lo mejor.

Hugo rodó los ojos con evidente fastidio.

—Estamos hablando de la hermana menor de Alejandro Vargas. Si me estuvieras hablando de alguna prima de las ramas secundarias o de alguna chica de los Carmona, no me sorprendería tanto.

—¿Y qué si es la hermana de Alejandro? —murmuró Viviana, cruzándose de brazos—. Tampoco es que la chica sea una eminencia. Si no fuera por el apellido que lleva y la protección de su hermano, nadie la notaría en los círculos de la alta sociedad de Ciudad del Norte.

Hugo sintió ganas de gritar ante tanta ingenuidad.

—¡Es la hija de Paloma Carmona! Y no creo que deba recordarte el carácter insoportable de esa mujer. Además, Alejandro sobreprotege a Sofía; te aseguro que él mismo se encarga de filtrar a cualquiera que se le acerque. Los Vargas jamás considerarían a nuestro hijo como un candidato digno.

Viviana se mordió el labio y sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Pero si Sofía de verdad lo ama, Damián tiene una oportunidad. Si Elena logró casarse con Alejandro, ¿por qué nuestro Damián no puede aspirar a lo mismo?

Estaba obsesionada con la idea de emparentar con la familia Vargas a como diera lugar.

Hugo decidió dejar las sutilezas a un lado y la enfrentó con la cruda realidad.

—Porque la madre de Elena es Bianca Alvarado. ¿Acaso no conoces el poder y la fortuna de la familia Alvarado? En cambio, mírame a mí, mírate a ti. ¿Crees que tu pasado es una carta de presentación aceptable para Damián en esos círculos?

Las palabras golpearon a Viviana como un balde de agua helada. La vergüenza la inundó por completo. Se cubrió el rostro con las manos y rompió a llorar amargamente.

—Todo es mi culpa... Mi pasado mancha el futuro de mi propio hijo.

Hugo soltó un bufido, fastidiado. No tenía paciencia para sus dramas.

Él sabía ser encantador y consolar a una mujer cuando quería, pero esos detalles los reservaba para Bianca, no para Viviana.

Capítulo 1040 1

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