Al ver que Aurora empezaba a aburrirse, la anciana Vargas le pidió a la señora Santor que la llevara a jugar un rato.
Cuando Aurora vio a un grupo de niños jugando con una máquina de burbujas, sus ojos brillaron y corrió hacia ellos con una enorme sonrisa.
—¡Yo también quiero jugar!
Dos niñas un poco mayores, encantadas por lo adorable que era Aurora, la tomaron de la mano y la integraron al grupo.
La señora Santor, al verla tan feliz, no quiso interrumpir y sacó su celular para grabarla.
De repente, un niño de unos cinco o seis años irrumpió corriendo. Agarró bruscamente a Aurora del brazo, luego le tiró del cabello y hasta intentó levantarle el vestido.
Era Vicente Campos, el hijo menor consentido del hermano de Viviana Campos.
Viviana lo había llevado al banquete precisamente para que se codeara con la élite y para dejarle claro al mundo que ella ya no era la simple amante, sino la legítima señora Valiente.
Además, soñaba con que Vicente entablara amistades con los herederos de las familias más poderosas, con la esperanza de que algún día él pudiera elevar el estatus de su familia materna.
Lo que no sabían es que Aurora había estado tomando clases de esgrima últimamente y había mejorado a pasos agigantados.
Podía verse como una muñequita dulce, pero cuando se enojaba, se transformaba en una pequeña leona.
Usando una varita mágica de juguete que otra niña le había prestado, Aurora se abalanzó sobre Vicente y empezó a darle golpes precisos y contundentes sin piedad.
Los demás niños, atónitos, se quedaron petrificados viendo la escena.
La señora Santor había estado a punto de intervenir cuando el niño empezó a molestar a Aurora. Pero al ver que la niña no solo sabía defenderse, sino que hizo llorar a gritos a su agresor, decidió quedarse al margen, observando con calma.
El alboroto llamó la atención de algunos invitados.
Al ver a un niño mayor siendo sometido a veratazos por una niñita mucho más pequeña, varios tuvieron que contener la risa.
Como no eran sus hijos, simplemente se quedaron disfrutando del espectáculo.
Al notar que nadie iba a ayudarlo, Vicente empezó a llorar a todo pulmón.
Aurora ya había aprendido una lección valiosa tras ser molestada por Bárbara Valiente un par de veces: a los bravucones se les responde con mano dura.
Esa era la principal razón por la que se tomaba sus clases de esgrima tan en serio.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....