En su juventud, la belleza y la inteligencia de Bianca Alvarado habían sido legendarias. Para la alta sociedad, su matrimonio con Hugo Valiente siempre fue considerado como algo que él no merecía.
Cuando finalmente se divorciaron, Hugo cargó con el desprecio público por años.
Las palabras de Alejandro fueron como una chispa en pólvora seca, reviviendo el recuerdo colectivo de la traición de Hugo hacia Bianca.
Alguien en la multitud no tardó en atar cabos:
—¡Ah, ya sé quién es! ¡Es Viviana Campos, la amante que Hugo mantuvo escondida durante años! Hace un tiempo, él andaba jurando que solo le pasaba dinero por el hijo y que no tenía ninguna relación formal con ella. ¡Vaya sorpresa! Resulta que ahora es la legítima señora Valiente. Así que todo ese teatrito del hombre arrepentido y devoto a su exesposa era pura fachada.
Viviana sintió que el alma se le caía a los pies. No podía creer que, después de tanto tiempo, la gente todavía recordara esos detalles de su vida.
Alejandro le había arrancado la máscara frente a la crema y nata de la sociedad, dejando su reputación hecha trizas.
Al escuchar los murmullos de asco a su alrededor, la sangre se le heló. Las piernas le flaquearon, casi incapaces de sostenerla.
Ni siquiera tuvo fuerzas para mandar a callar los berrinches de Vicente.
En ese momento, la anciana Vargas y la señora Vargas se acercaron al tumulto.
Al enterarse de que alguien había humillado a la pequeña Aurora, el rostro de la matriarca se ensombreció de furia.
—La princesa de la familia Vargas no es un blanco para los caprichos de cualquiera. A partir de hoy, asegúrense de que a esta autoproclamada 'señora Valiente' jamás se le vuelva a enviar una invitación a ningún evento de nuestra familia.
El rostro de Viviana perdió todo rastro de color.
Esa misma tarde, había pasado tres horas arreglándose en un salón exclusivo y pagado una fortuna por su vestido de diseñador a la medida, creyendo que esa noche finalmente sería coronada como miembro oficial de la élite.
En lugar de eso, acababa de convertirse en el chiste del año.
Con resentimiento, bajó la mirada hacia el culpable de su ruina, Vicente.
Sabía que involucrarse con su familia materna solo le traería desgracias.
Jamás debió haber llevado a ese niño insoportable.
Una vez que Viviana arrastró a Vicente fuera de la residencia, el banquete continuó con normalidad.
La señora Vargas, al notar que Aurora había pasado un mal rato, intentó acercarse para cargarla.
Pero la niña sabía perfectamente que esa mujer era la madre de su papá y se negó a que la tocara.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....