Al estar inmersa en la industria de la belleza, había aprendido mucho sobre maquillaje, cuidado personal y estilo, logrando verse mejor que nunca.
Carmen estaba muy orgullosa de sí misma.
Jamás imaginó que, cerca de sus cuarenta años, tendría la oportunidad de empezar una nueva etapa.
Elena sacó su teléfono para tomarle unas fotos y, con los ojos cristalizados, le dijo:
—Te ves hermosa, Carmen.
Había sido testigo de los sufrimientos de su tía en su matrimonio anterior y de lo mucho que le había costado levantar su negocio. Verla finalmente feliz llenaba a Elena de alegría.
—Yo tampoco me esperaba tener la suerte de encontrar a alguien como Osvaldo —sonrió Carmen—. Por eso, nunca hay que dejarse vencer. Si trabajas duro, te mantienes bien y te cuidas, la vida siempre te da la oportunidad de salir adelante.
—Así es —asintió Elena—. Estoy muy orgullosa de ti.
Al día siguiente, la ceremonia se celebró en un elegante hotel de Ciudad del Río.
El hotel era propiedad de Alejandro, y él se había encargado de cubrir todos los gastos de la recepción.
Carmen había intentado rechazar su generosidad en varias ocasiones.
Pero Alejandro le había dicho: *Carmen, cuando Elena tenga a su segundo bebé, vamos a necesitar tu ayuda. Si no me dejas cubrir estos gastos, me va a dar mucha pena pedirte ese favor luego.*
Ante eso, a Carmen no le quedó más remedio que aceptar su gesto.
Elena padecía de anemia hemolítica inmunomediada, por lo que a menudo necesitaba ir al hospital por transfusiones, y un parto implicaba grandes riesgos.
Carmen sabía que tendría que estar a su lado cuidándola.
Los padres de Osvaldo Solano habían fallecido, y casi no tenía familia, así que de su parte solo asistió Lucía Solano y su familia.
Lucía, que vivía en Ciudad Marazul, trabajaba para el gobierno, y su esposo era doctor. Toda su familia era muy amable y trataba a Carmen con gran respeto.
Ese ambiente tranquilo de la familia Solano era justo lo que a Carmen le encantaba.
Actualmente, Carmen ganaba tres veces más al mes que Osvaldo; de hecho, podía mantener el hogar ella sola sin problemas.
Pero lo que ella valoraba de Osvaldo era su disposición para cuidar del hogar y apoyarla.
La hija de Osvaldo también era una joven sensata, para nada caprichosa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....