Eustaquio, en cambio, desembolsó una fortuna por el collar más espectacular de la noche para Milena.
Ella se sintió flotar de orgullo. Había opacado a Elena y aplastado a Rosalía. Estaba segura de ser la mujer más envidiada del salón. Lo miró con adoración, ignorando el hecho de que él solo lo había comprado para alardear frente a las cámaras.
Mientras los flashes de los periodistas estallaban a su alrededor, Eustaquio la abrazó por los hombros y le dio un beso en la mejilla, sellando la imagen del matrimonio perfecto. En ese instante, Milena borró de su mente todas sus peleas; Eustaquio era el marido ideal.
Rosalía la miró de reojo y sonrió con sorna. Era solo un collar, ¿por qué tanta emoción? ¿Acaso Eustaquio nunca le compraba nada de valor?
Ajenos al drama de los Valiente, Elena y Alejandro conversaban tranquilamente.
Un mesero se acercó para dejar un jugo de frutas en su mesa. Alejandro tocó el vaso y, al sentirlo frío, lo detuvo.
—Por favor, tráiganos un vaso de agua natural.
—Enseguida, señor.
Cuando el mesero regresó, Alejandro le ofreció el vaso a Elena.
—Toma esto. El jugo está muy frío y no te hará bien.
—Gracias —sonrió ella, tomando un sorbo mientras se ajustaba el chal.
Como el aire acondicionado estaba fuerte, Alejandro se quitó el saco y se lo colocó sobre los hombros.
Tras comprar algunas piezas de joyería de forma discreta, se acercaron a despedirse del director Luján. Él, viendo el estado de Elena, no intentó retenerlos y les agradeció su asistencia.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....