Milena sintió que la sangre le hervía de pura rabia.
Agarró una almohada y se la arrojó a la cara con todas sus fuerzas.
—¡¿Te atreves a compararme con Elena?! ¡¿Crees que soy menos que ella?! ¡Eustaquio, si ya no querías estar conmigo, debiste decirlo antes! ¡Acabo de parir a tu hija, destrocé mi cuerpo por ti! ¡¿Cómo puedes ser tan miserable?!
Harto de sus gritos y sus dramas, Eustaquio dio media vuelta y se fue directo a la casa principal de su familia.
Al quedarse sola, Milena desató su furia destrozando todo lo que encontró a su paso en la habitación.
Las niñeras, aterrorizadas, tomaron a la bebé y se escondieron en el rincón más alejado de la casa para evitar su ira.
...
Tras su regreso a Ciudad del Norte, Diego Romero fue a cenar a la casa de su hermana.
—¿Por qué no vas a tu casa con Rosalía? —le reprochó Valeria Romero—. Ya tienen un hijo, deberías estar a su lado.
Diego sentía que Rosalía era demasiado asfixiante con sus exigencias y no tenía la menor intención de soportar sus malos tratos.
Al ver su silencio, Valeria soltó un largo suspiro.
Diego había sido criado entre algodones, siempre obteniendo lo que quería. No tenía ni la más remota idea de cómo tratar o complacer a una mujer.
Y Rosalía, por su parte, era imponente y dominante. Su matrimonio estaba destinado a ser un campo de batalla constante.
—Como tu hermana, siempre estaré de tu lado —le aconsejó con paciencia—. Pero ya te has divorciado dos veces. Esta vez no puedes tirar la toalla. Hazlo por tu hijo, tienes que encontrar la manera de que esto funcione.
—Ya lo sé —respondió Diego, con evidente apatía.
En ese momento, las noticias en la televisión llamaron su atención.
Elena aparecía en pantalla, luciendo un elegante traje sastre, concediendo una entrevista a un periodista financiero en representación del Grupo Vargas.
Valeria miró la pantalla y comentó:
—Últimamente es el centro de atención en todos los círculos sociales. Acaba de dar a luz y ya está al frente del emporio de Alejandro. Todo el mundo habla maravillas de su capacidad. Antes la verdad no daba un peso por ella, pero ahora tengo que admitir que la admiro. El posparto es el momento más vulnerable para una mujer, y el hecho de que haya tenido el valor de tomar las riendas en medio de la crisis es algo verdaderamente excepcional.
Diego seguía masticando su comida, pero su mente lo arrastró a los recuerdos de su pasado con Elena.
Cuando empezaron a salir, él estaba profunda y genuinamente enamorado de ella.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....