Poco después, Leticia publicó una extensa carta de disculpa en su cuenta de Instagram y en todas sus redes sociales.
Cuando los miembros de la familia Santoro se enteraron de la atrocidad que había cometido, se presentaron personalmente ante Alejandro y Elena para rogarles perdón, asegurando repetidas veces que someterían a Leticia a una estricta disciplina para garantizar que jamás volviera a cruzar la línea.
Al enterarse del escándalo, la señora Vargas sepultó para siempre la idea de forzar citas a ciegas entre Leticia y Alejandro.
Los familiares, tanto de la familia Carmona como de la familia Vargas, comprendieron que Elena no era una mujer con la que se pudiera jugar, al ver la rapidez y frialdad con la que destrozó a Leticia.
La conclusión general fue que Alejandro había elegido a una mujer extraordinariamente astuta, lo que provocó que muchos comenzaran a mirarla con cautela.
Por otro lado, Liana y Oihana no ocultaron su decepción.
Dado que Paloma y Leticia habían fracasado miserablemente contra Elena, tendrían que buscar nuevos peones en el tablero.
Si no lo hacían, tomando en cuenta la evidente devoción de Alejandro hacia Elena, ambas ramas de la familia se quedarían sin un solo pedazo de las empresas de la familia Vargas en el futuro.
***
Cuando Lucas se enteró de que Elena estaba preparando el lanzamiento de su propio laboratorio, no mostró ni un rastro de molestia; al contrario, movió sus propios contactos para ofrecerle apoyo y recursos.
A sus ojos, el brillante talento de Elena estaba destinado a elevar el prestigio de la investigación en el País Valverde. Como un veterano del gremio, consideraba que era su deber allanar el camino de las nuevas promesas para que pudieran llegar más lejos.
El martes por la noche, Elena asistió, por invitación de Lucas, a una exclusiva cena con la élite del desarrollo farmacéutico de Ciudad del Norte.
Entre los presentes había gigantes de la investigación en busca de alianzas académicas, así como titanes empresariales a la caza de proyectos lucrativos.
Elena conversó con naturalidad y brillantez con varios directores de laboratorios.
Fue entonces cuando la señora Ibarra se acercó.
Elena la saludó con una sonrisa profesional.
La señora Ibarra respondió con elegancia:
—Escuché que estás por inaugurar tu propio espacio. Si en el futuro buscas colaboraciones, espero ser de tus primeras opciones.
Elena asintió cortésmente.
—Por supuesto.
Tras charlar un poco más, la señora Ibarra se excusó para saludar a otros colegas.
Elena estaba a punto de sentarse para tomar un respiro cuando vio a dos personas demasiado familiares entrar al salón.
Pero el amor no podía comprarse.
Aceptar su compañía después del trabajo ya era el límite de su paciencia. Obligarlo a compartir cada maldito segundo con ella lo estaba volviendo loco.
A Vivian le tenían sin cuidado sus frustraciones. Lo único que le importaba era poseerlo por completo.
Había insistido en acompañarlo a este viaje precisamente porque temía que buscara a Elena.
Sinceramente, no lograba comprenderlo. Ella le había dado todo: devoción absoluta, poder y dinero. ¿Por qué él seguía aferrado al fantasma de Elena?
Aprovechando que Vivian tuvo que ir al baño, Diego se escabulló y caminó hacia Elena.
—Elena... —murmuró, sintiendo un nudo de amargura en la garganta al verla.
El pulso aún se le aceleraba cuando la tenía cerca.
Pero ella lo miró con unos ojos tan fríos como el hielo.
Sintió que las palabras que había ensayado mil veces se quedaban atoradas, incapaces de salir.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico
Es una novela que vives en cada fibra, te sientes que formas parte de ella ya que las emociones están al mil, me encanta mucho....