Sienna conducía su coche rumbo a casa de su mejor amiga Athina. Se estaciono en una casa elegante, de tres plantas con un jardín grande y hermoso.
Athina subió al coche del lado del copiloto, era una chica pelirroja con curvas muy bien proporcionada sobre todo en sus senos, tenía unas enormes tetas que hacían que muchos lobos se excitaran solo con verla.
— ¿Y Sienna? — Preguntó al no verla.
— Su prometido llegó y se fue con él — Respondió Circe tratando de no mostrar interés.
Athina asintió y miró de reojo a su amiga, podía ver la molestia en su mirada, sin embargo, no hizo ningún comentario más.
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Mientras tanto Karl no llevó a Sienna a la universidad. Al principio ella parecía estar emocionada imaginando que era una sorpresa romántica que le había preparado, pero su felicidad se desvaneció de inmediato al llegar a la frontera que dividía la manada Malva y daba entrada a Rosal, hacía tantos años que no había estado en ese lugar, en ese lago donde tuvo su encuentro con esa enorme bestia.
— ¿Qué hacemos aquí? — Pregunto Sienna tratando de mantenerse calmada, pero ese lugar le hacia traer horribles recuerdos.
— Sienna, en unos días será nuestra ceremonia de apareamiento, me convertiré en Alfa de Rosal y tu en mi Luna — Karl la abrazó por detrás, colocando sus manos sobre su cintura. — Viviremos en la manada, debes acostumbrarte a este lugar de nuevo.
Sienna suspiró y se giro sin apartarse de él, por supuesto que sabía lo que conllevaba unir su vida a él. Pero no era fácil simplemente olvidar la noche de esa masacre, además que lo sucedido en el lago no se lo había contado a nadie, ni siquiera a Circe con la que no tenía ningún secreto.
— Tienes razón — Susurro tratando de olvidarse del pasado, ahora su presente y futuro sería Karl, con él formaría una familia.
Karl se inclinó a ella y besó sus labios, sus manos en su cintura bajaron hasta sus nalgas, empezó a masajearlas, mientras el beso se volvía más ardiente y desesperado, la arrincono contra un árbol, sus manos subían con avidez hasta sus tetas redondas y suaves.
Un extraño ruido los hizo apartarse bruscamente, Karl se puso en alerta su lobo empezó a olfatear, pero no había nadie más que ellos dos.
— Vamos al carro — Dijo Sienna excitada.
Karl la miró y asintió. Como no había peligro, ya no tenía por qué contenerse para follar con ella. La agarró de la mano y caminaron a toda prisa hacia el carro.
Al llegar, ni siquiera abrieron la puerta para meterse atrás. Karl la pegó contra el auto y empezó a quitarle la blusa a tirones mientras se desabotonaba el pantalón. Sienna hizo lo mismo con sus jeans; se los quitó lo más rápido que pudo hasta quedarse solo en ropa interior.
Karl la tomó de una pierna, levantándola hasta la altura de su cintura, hizo a un lado la ropa interior de Sienna y la penetró lentamente.
Sienna gimió e hizo un movimiento de cadera para que él terminara de entrar por completo.
Las embestidas de Karl eran rápidas pero controladas; sin embargo, Sienna sentía que quería más, así que empezó a mover sus caderas al ritmo de él mientras aferraba las manos a sus hombros.
Karl apretó el paso, acelerando las embestidas mientras la respiración se le cortaba. Sienna se movió contra él buscando el clímax, pero justo cuando sintió que él estaba por venirse, Karl la sostuvo firme, la bajó y sacó su miembro de golpe.
Se corrió afuera, dejando caer su semen en el suelo terroso.
Sienna se quedó apoyada contra la puerta del auto, respirando agitada y completamente frustrada por haberse quedado a medias. Karl se acomodó el pantalón sin decir mucho, mientras ella lo miraba con molestia, lidiando con la insatisfacción en pleno lugar.
— Vamos — Dijo él, sin tomar importancia ante la mirada cargada de frustración de ella.
Sienna tomó sus ropas y empezó a vestirse por si misma, después subió al coche del lado del copiloto. A pesar de que sus sentimientos hacia Karl eran sinceros, y estaba decidida a unirse a él como pareja elegida, en el sexo sentía que no estaba totalmente complacida, tal vez todo cambiaria una vez que se marcaran.
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Circe entró a la recamara de su hermana. No la había visto en todo el día en la universidad, era obvio cuando Karl llegaba de visita, Sienna pasaba todo el tiempo con él.


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