Entrar Via

Regreso Dominante de la Verdadera Heredera romance Capítulo 464

No se sabía cuánto tiempo había pasado.

Eduardo apenas acababa de volver en sí.

Aunque entre Celeste y él había una ventana y una cortina, ella podía sentir el frío helado en la voz de Eduardo.

—¿De dónde sacaste esa información?— preguntó él.

—¿De dónde más iba a sacar yo esas cosas? ¡Me lo soltó mi mamá, esa maldita, en mi propia cara! —Marta sonaba como si estuviera a punto de perder el control—. Me dijo que tu papá ahora tiene el mando real de la familia Ureña, que si no fuera porque mi familia hizo negocios con los Haley, nunca habría tenido una oportunidad así… ¿Sabes qué más? ¡Hasta se sentía orgullosa! ¡Me lo dijo como si fuera la gran cosa, como si se burlara de mí!

Sus tacones resonaban de un lado al otro del piso, como un animal acorralado, desesperado y furioso.

—Eduardo, tienes que ayudarme —suplicó después de un rato, volviendo a enfrentarlo—. Esto empezó por tu culpa. Si no hubieras decidido renunciar al puesto de heredero de los Ureña sólo para mantener tu dichoso plan, tu papá no se habría puesto tan en evidencia. Si no fuera porque él ahora parece que va a quedarse con el poder, mis papás jamás habrían aceptado algo tan absurdo.

Eduardo guardó silencio por un momento, como si le estuviera sirviendo un vaso de agua. Finalmente dijo:

—Tranquila, tómate esto.

Marta agarró el vaso y se lo bebió de un solo trago.

Entonces, Eduardo preguntó:

—¿Qué quieres que haga por ti?

—Rompe tu compromiso con Celeste, finge que andas conmigo. ¡Aunque sea sólo por un día! Con que la gente lo crea y el chisme se riegue, tu padre, que tanto cuida su reputación, jamás se atrevería a hacer algo tan bajo como quitarle la novia a su propio hijo.

Eduardo no respondió. Celeste desde el otro lado tampoco podía imaginarse su cara y sólo se quedó mirando el cielo, escuchando en silencio.

—¿Por qué no dices nada? —insistió Marta—. Ya llegamos a este punto, no puedes negarte. ¿O de verdad quieres verme convertida en… en tu madrastra?

De pronto se quebró y se puso a llorar, llena de rabia y vergüenza:

—¿Sabes lo que me dijo mi mamá? ¡Que me case pronto con tu papá, que tenga rápido un hijo y así asegurarme como la próxima heredera del Grupo Ureña!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Regreso Dominante de la Verdadera Heredera