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Renacer en el Incendio: Me Casé con Mi Salvador romance Capítulo 957

Karina lo miró, aturdida.

Ese rostro atractivo estaba a centímetros del suyo, de facciones marcadas y cejas definidas. Pero eran sus ojos los que brillaban con una intensidad que asustaba.

No respondió de inmediato.

En su mente, sin embargo, empezaron a flotar imágenes de aquellos diez meses.

Durante los días y noches de su cautiverio, desesperación y amnesia, este hombre había sido como un lobo solitario, recorriendo cada rincón de las islas Fiyi.

Mientras la buscaba, planeaba estrategias en medio de la adversidad, avanzando paso a paso.

Había desmantelado poco a poco el capital del que Valentín tanto se enorgullecía, devorándolo para convertirlo en un regalo para ella.

El peso de ese gesto era inmenso.

Karina respiró hondo, volvió a bajar la cabeza y leyó el documento de principio a fin, con sumo cuidado.

Cada cláusula.

Cada estructura accionaria.

Diez minutos después, cerró la carpeta y levantó la vista. Su mirada estaba más clara que nunca.

—Lázaro.

Preguntó con seriedad: —¿El objetivo de crear esta empresa no es solo vengarte de Valentín, verdad?

Lázaro arqueó una ceja, pero no dijo nada.

Los dedos de Karina acariciaron suavemente las letras doradas «JS» en la portada del documento.

—Esta escala, esta estructura, incluso la velocidad de expansión...

Levantó la vista y lo miró directamente a los ojos.

—Quieres vengar a Manuel, ¿cierto?

En cuanto las palabras salieron de su boca, la mano de Lázaro, apoyada en el borde de la mesa, se tensó violentamente.

Esa mirada que antes tenía un toque de sonrisa se oscureció al instante, como si tinta negra se hubiera derramado en el fondo de sus ojos.

Karina no recordaba que ese fuera un tema tabú para Lázaro; simplemente había llegado a esa conclusión por pura intuición y lógica.

Al ver el cambio brusco en el rostro de él, no se detuvo. Al contrario, analizó con más frialdad:

—Si tu objetivo fuera solo Valentín, no habría necesidad de armar algo tan grande.

»A menos que tu enemigo sea mucho más poderoso que Valentín.

»Por ejemplo... ¿la familia Juárez?

La voz de Karina sonó fría, como un bisturí abriendo con precisión la verdad.

—Quieres ir tras ellos. Si algo sale mal, el Grupo Juárez sufrirá un golpe devastador, e incluso toda la familia Juárez podría desmoronarse.

»Es una apuesta a todo o nada, donde ambos bandos podrían destruirse.

Karina curvó los ojos en una sonrisa que dejó ver sus hoyuelos.

—Yo te ayudo.

»Yo tengo la tecnología, tú tienes los medios.

»Si jalamos parejo como marido y mujer, no hay nada que no podamos hacer.

Lázaro sintió como si una mano suave le acariciara el corazón.

Su nuez de Adán se movió. Justo cuando iba a hablar, Karina cambió el tono de repente.

Empujó el documento de transferencia de acciones hacia la mano de Lázaro.

—Pero... no quiero la mayoría de las acciones.

»Dame una participación minoritaria, que cuente como mi aporte técnico.

Levantó la cabeza, mirando el ceño fruncido de Lázaro.

—Escuché a mamá decir que hace tiempo te retiraste del ejército.

»Aunque sigas haciendo misiones secretas y tu identidad sea especial, legalmente no hay problema si tú eres el representante legal de esta empresa extranjera.

Lázaro no retiró el documento. Al contrario, presionó el borde del papel con los dedos y lo empujó tercamente de regreso hacia ella.

—Darte la mayoría no es solo un regalo. El ecosistema de IA que la empresa está construyendo necesita tu soporte técnico más que nada.

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