Tras las palabras de Román, la cara de Alonso se ensombreció.
—Román, ¿estás diciendo que es mi culpa?
—¿Acaso no lo es? Tú eres el hermano mayor. Cuando tu hermano estaba en el quirófano y se necesitaba una firma para la cirugía, ¿dónde estabas? ¿Por qué dejaste que la hermana menor tomara esa decisión? Hiciste que cargara con esa culpa, ¿te consideras un hombre?
Alonso se quedó sin palabras. Ciertamente, sentía culpa y remordimiento por ese asunto.
Román continuó:
—Aunque Rosana tomó la decisión de la amputación, te salvó la vida. Deberías estarle agradecido, no culparla en secreto.
Benito, furioso, se dio la media vuelta y se fue.
Román miró a los que quedaban.
—Hicimos muchas cosas mal contra nuestra hermana. Ahora es momento de disculparnos y compensarla. Si no, llegará el día en que le rompamos el corazón por completo y se vaya de la familia Lines para no volver. Y entonces, solo nos quedará el arrepentimiento.
Alonso sonrió con incomodidad.
—No es para tanto. Pase lo que pase, ella es nuestra hermana de sangre. Somos su única familia, ¿a dónde iría si nos deja?
Román, recordando lo bien que le fue a Rosana en su vida anterior tras dejar a la familia, respondió con sarcasmo:
—Nuestra hermana es brillante. ¿En qué lugar no le iría bien si se va de aquí?
Román no quiso perder más tiempo con ellos; tenía que ir al hospital.
Cuando Román se fue, Alonso y Julio intercambiaron miradas. Ambos entendían por qué Román había cambiado tanto.
Pero Félix y Gerardo no lo comprendían.
Finalmente, Gerardo buscó a Julio en secreto.
—Julio, tú y Alonso nos están ocultando algo, ¿verdad? Es imposible que hayan cambiado tanto solo por ese video. ¿Pasó algo más que yo no sepa?
Gerardo sentía que algo no cuadraba.
Julio sonrió con amargura y miró a Gerardo.

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