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Renací en la Noche del Parto romance Capítulo 8

—Aunque mi hermano haga las cosas bien, sigue siendo alguien ajeno, y además, ¿no que últimamente anda con una enfermedad rara? Deberíamos dejar que descanse y se recupere—. Era la primera vez que Aurora mostraba tan abiertamente su rechazo hacia César delante de la pareja Rosales.

Fermín dudó por un instante, sin saber bien qué responder.

Fue Miranda quien, con ese cariño tan de madre, apoyó a su hija sin dudar.

—Amor, lo que dice Auri tiene sentido.

—Si ella quiere regresar, pues que lo haga. Además, Cesi lleva días tosiendo y sí necesita tiempo para recuperarse. Así también podremos ver si Cesi de verdad está dispuesto a apoyar a nuestra familia Rosales, ¿no crees?

Fermín asintió, convencido por las palabras de su esposa y su hija.

—Está bien, yo me encargo de todo.

Ese año, Fermín ya se había retirado del Grupo Rosales, cediendo la mayor parte de la empresa a César. La otra mitad, en cambio, la mantenía bajo su control.

Esa parte era para Aurora.

—Gracias, papá—. Aurora sintió una gran tranquilidad al recibir su aprobación.

Ahora debía planear cómo lograr que su esposo aceptara trabajar en el Grupo Rosales. Por un lado, necesitaba su ayuda; por otro, también quería demostrarle su compromiso.

Quería fortalecer su relación de pareja.

En su vida pasada, por culpa de las intrigas de César, jamás llegó a experimentar el amor ni la complicidad que hay entre esposos.

Esta vez, pensaba vivirlo todo de una vez.

Solo de pensar en la cara de Ricardo, tan seria pero llena de energía masculina, el corazón de Aurora empezó a latir como nunca.

Incluso el tono pálido de su rostro, marcado por el parto, comenzó a teñirse de un ligero rubor.

Parecía que, desde aquellos días en que él la cuidó cuando enfermó, en la vida anterior, ella ya se había enamorado de él.

...

La pareja Rosales la acompañó hasta la tarde en la habitación del hospital. Cuando las cuidadoras llegaron, Aurora prefirió que sus padres se marcharan. Ya no eran jóvenes y necesitaban descansar en casa.

Las cuidadoras habían sido seleccionadas con mucho cuidado por Ricardo.

No tenían ninguna mala intención.

Además, trataban a Aurora con especial respeto.

Durante el cuidado, eran pacientes y gentiles, y hasta le ayudaban a limpiarse el sudor con una toallita tibia.

Luego de ayudarla a limpiar los restos del parto, una de las cuidadoras se le acercó con voz suave.

—Señorita, estos días va a empezar a producir leche. El señor Morales nos pidió que le transmitiéramos esto: él respeta su decisión.

—Si usted no quiere amamantar, no la va a presionar.

Así era Ricardo. Incluso cuando había perdido toda esperanza en ella y en su matrimonio, seguía respetándola.

Capítulo 8 1

Capítulo 8 2

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