¿Esto era lo que Natalia había presentado al concurso?
¡Qué vergüenza!
Y pensar que había venido a propósito para ver su obra, ¡e incluso había pensado en buscarle los mejores profesores de arte!
No debería… no debería haberse hecho ilusiones con Natalia.
Isabela también vio la obra en la pantalla. Al oír los comentarios de la gente sobre Natalia, esbozó una media sonrisa.
Las obras de los otros concursantes solían estar en pantalla de uno a tres minutos, y la puntuación salía enseguida.
Pero la obra de Natalia llevaba varios minutos y la puntuación todavía no había salido.
Era evidente que los jueces se encontraban por primera vez con una obra así, y no sabían cómo proceder.
Los murmullos se intensificaron.
La obra de Natalia no solo dejó atónitos a algunos de los asistentes de fuera, sino que también sorprendió a los del programa internacional.
El profesor Castillo había preferido darle la plaza a Natalia antes que a Camila. Pensaban que Natalia de verdad tenía talento. ¿Y resulta que lo que presenta es esta basura?
—¡No manches! ¿Esto? ¿Cómo se atreve a quitarle la plaza a Camila?
—¿Por qué el profesor Castillo le daría la plaza a Natalia? ¿No es una vergüenza para nuestra escuela?
—Yo creo que consiguió la plaza de forma turbia. El profesor Castillo se la dio sin más. ¿No creen que lo sobornó?
—¿Qué le habrá dado al profesor Castillo?
“…”
—Si dibuja así, ¿para qué participa en el concurso? ¿No tiene amor propio?
—Seguro que solo quería llamar la atención. Pensaría que participar en el Concurso de Arte era algo genial, ¡pero no se esperaba que su cosa fea se proyectara para que la viera tanta gente!
—Realmente, se lo ha buscado.
Valentina, al oír los comentarios de la gente, se enfadó.
—¡Ese de ahí no es tu dibujo! ¿Qué ha pasado? ¡El que vi que hiciste no era así!
Natalia miró al escenario y dijo con calma:
—Me han cambiado el dibujo.

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