Entrar Via

Renací para Destruirlos: De Heredera Asesinada a Pesadilla de mi Familia romance Capítulo 366

Nuevo hogarRenací para Destruirlos: De Heredera Asesinada a Pesadilla de mi Familia ya está en NarraverseSigue leyendo en nuestro nuevo sitio: un lector más limpio, páginas más rápidas y los capítulos más recientes.Leer en Narraverse

Natalia pasó los dos días siguientes en un limbo creativo. El encargo de Fabián Solís era más que una simple distracción; se convirtió en un refugio. En el silencio de su suite, con lienzos y carboncillos que Alejandro le había proporcionado sin hacer preguntas, no solo dibujaba, sino que excavaba en su memoria. Cada trazo era un intento de recrear las lecciones de su maestra, de canalizar esa mezcla única de fuerza y delicadeza que ella le había enseñado. No dibujó "El rapto de Perséfone" de nuevo. En su lugar, dejó que su mano se moviera libremente, creando un paisaje onírico, una vista de las montañas de San Miguel de las Rocas, pero impregnadas de una melancolía y una majestuosidad que trascendían la mera representación. El estilo era inconfundiblemente el que su maestra le había inculcado: audaz, fluido y con una profunda vida interior.

Fabián recibió la obra con una mezcla de anticipación y temor. Cuando desenvolvió el lienzo, contuvo la respiración. No era solo la similitud técnica lo que lo golpeó, era el alma de la pieza. Era un eco inconfundible, el fantasma de un estilo que había creído perdido para siempre. La forma en que las sombras se aferraban a las cimas de las montañas, la energía cinética en las nubes... era como escuchar una canción que solo había oído en su infancia más remota. La duda se convirtió en una certeza abrumadora.

Esa noche, entró en el estudio de su padre. Fernando Solís Vega era un hombre cuya formidable presencia en el mundo de los negocios contrastaba con el perpetuo otoño que habitaba en su mirada. Su estudio era un monumento a su éxito, pero también un mausoleo a su pérdida, con un único retrato de su esposa desaparecida presidiendo la estancia.

—Padre, necesito que veas algo —dijo Fabián, su voz más tensa de lo habitual.

Colocó el lienzo de Natalia en un atril bajo una luz directa. Fernando levantó la vista de sus documentos, sus ojos mostrando un cansancio profundo. Pero al enfocar la obra, su expresión cambió. La indiferencia se desvaneció, reemplazada por una incredulidad paralizante. Se levantó lentamente, rodeó su imponente escritorio de caoba y se acercó al lienzo. No habló. Simplemente extendió una mano temblorosa y rozó la superficie texturizada del papel, como si pudiera tocar el espíritu del artista.

—El trazo… —susurró, su voz rota por una emoción que rara vez mostraba—. La forma en que maneja la luz…

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renací para Destruirlos: De Heredera Asesinada a Pesadilla de mi Familia