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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 219

Vanessa no prestó atención al murmullo que crecía en el público y siguió tocando a su propio ritmo, sin perder nunca la compostura ni el control de sus manos sobre el teclado.

A medida que las voces entre la gente se volvían más y más fuertes, las manos de Vanessa bailaban cada vez con mayor intensidad sobre las teclas blancas y negras del piano.

La música subió de velocidad, el ritmo se aceleró y el sonido del piano empezó a retumbar como una tormenta feroz, con notas que subían y bajaban de manera tan abrupta que el aire parecía cargarse de tensión. Era imposible no sentir la fuerza arrolladora de la melodía, una mezcla de poder y angustia que apretaba el pecho de los presentes.

Vanessa tocaba tan rápido que apenas se podían distinguir sus dedos, solo quedaban rastros de sus movimientos en el aire, como si fueran sombras fugaces.

A pesar de esa velocidad vertiginosa, no falló ni una sola nota.

La atmósfera se llenó de emoción a medida que la pieza se volvía más intensa. De repente, alguien en el público no pudo contenerse y soltó un grito de asombro.

—¡No puede ser! ¡Esa es la pieza más famosa del difunto rey del pop, “Luz Negra”! Dicen que está catalogada como la canción para piano más difícil del mundo, la número uno. ¡Y Vanessa la está tocando!

—¡Y ni siquiera se ha equivocado! Hasta donde sé, después de la muerte del rey del pop, nadie había logrado tocar esta pieza completa.

—Me parece que la señorita Leyva ni siquiera está viendo la partitura.

—¿No se han dado cuenta? Su técnica y la manera en que expresa las emociones son idénticas a las del rey. De hecho, creo que la forma en que ella transmite los sentimientos supera al original.

—Tengo que admitir que antes hice mucho ruido diciendo que Patricia tenía talento, pero después de esto, no hay punto de comparación. La técnica de Patricia no le llega ni a los talones a la de la señorita Leyva.

—La verdadera genio es la señorita Leyva. Nunca imaginé que escucharía la versión completa de “Luz Negra” aquí. Alonso, esos cinco millones que pagaste valen cada peso.

...

Cuando la melodía finalmente terminó, el aplauso fue tan fuerte que retumbó en todo el lugar.

Guillermo levantó la cabeza y la mantuvo bien erguida, rebosante de orgullo. Su nieta no hacía más que sorprenderlo en cada ocasión.

En cambio, las caras de Alonso y Patricia parecían haberse quedado sin una gota de color. Ninguno de los dos imaginó que Vanessa supiera tocar el piano, mucho menos que dominara la pieza insignia del legendario músico.

Esa interpretación había dejado claro el nivel de Vanessa. Por más que les doliera, Alonso y Patricia no tuvieron más remedio que aplaudir junto con los demás invitados.

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