Entrar Via

Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 239

Desde que el Grupo Sánchez cambió su nombre a Vitalis Synth Producciones, Isabella y su hija Celeste empezaron a mover sus bienes con mucha más frecuencia.

Además, sin que Alejandro se enterara, comenzaron a contactar en secreto a Maximiliano, con quien llevaban años sin hablar.

Maximiliano había sido maestro de piano en sus años mozos, pero por ciertos motivos Alejandro lo mandó al extranjero, donde se dedicó a los negocios.

Hace unos años, Maximiliano incursionó en el rubro de la medicina estética, desarrollando muchos proyectos que terminaron fracasando. Se endeudó hasta el cuello, pero de la nada, alguien pagó todas sus deudas. Incluso borraron de internet varias noticias negativas sobre él. Así, Maximiliano pudo reinventarse en el extranjero y retomó el mundo de la música, llegando a ser conocido como el rey del piano fuera del país.

Apenas supo que la familia Sánchez había caído, Maximiliano no lo pensó dos veces y regresó.

Ahora, Maximiliano tenía a Isabella abrazada de un lado y a Celeste del otro mientras recorrían el centro comercial más lujoso de Nueva Alameda, eligiendo joyas para madre e hija.

Maximiliano miró a su hija con una ternura desbordante y le habló como si le entregara el mundo:

—Celeste, dime qué te gusta, lo que sea. Papá te lo compra todo.

—Gracias, papá —dijo Celeste, regalándole una sonrisa dulce que parecía derretir el aire.

Sus ojos se perdieron en los reflejos de las joyas dentro del escaparate, brillantes como si fueran estrellas. No podía apartar la mirada; en ese instante, sintió que volvía a respirar después de tanto tiempo.

Desde la bancarrota de la familia Sánchez, Alejandro la había obligado a vender absolutamente todos sus artículos de lujo: ropa, bolsas y joyas, y a guardar el dinero en la tarjeta bancaria. Además, ni siquiera le permitía gastarlo a su antojo. Hacía mucho que Celeste no podía comprarse nada bonito.

Ese inútil de Alejandro solo sabía hacerla sufrir. Al menos Maximiliano sí la cuidaba, menos mal que era su papá de sangre; de lo contrario, ni imaginarse la vida miserable que le habría tocado.

Solo de pensar que pronto volvería a ser la consentida de la familia Flores, con una vida llena de lujos y derroche, Celeste no podía ocultar su emoción.

La vida sí que le sonreía.

Maximiliano, aún con ese aire protector, le revolvió el cabello a su hija con cariño y luego miró a Isabella. Sin pensarlo dos veces, le extendió una tarjeta:

—Tú también, escoge lo que quieras, aquí hay dinero de sobra. Yo me encargo de que no te falte nada.

—Gracias, mi amor. Eres el mejor —respondió Isabella, tomando la tarjeta con una satisfacción que se le notaba en los ojos. Parecía una chiquilla pegada al pecho de Maximiliano, completamente entregada al ambiente de opulencia.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rosas Renacidas con Espinas