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Rosas Renacidas con Espinas romance Capítulo 302

Reynaldo pensó un momento y se adelantó a disculparse.

—Perdón, fue culpa mía que te metieran en ese lío. Si no fuera por mí, no te habrían agarrado de bajada.

Vanessa entendió al instante a qué se refería.

Pero no sentía que todo fuera culpa de Reynaldo.

—No fue cosa tuya, ni modo que tú le dijeras que me molestara. ¿Por qué te echas la culpa?

—Ay, eres un caso... —soltó Reynaldo con una sonrisa resignada.

Él sabía muy bien que sí era por él, pero esta chica tan noble ni ganas tenía de reprocharle nada.

A sus ojos, Vanessa era como un ángel; en comparación con los demás, nadie le llegaba a los talones.

Reynaldo sonrió apenas, y de repente le dieron ganas de acariciarle la cabeza.

Así que lo hizo sin pensarlo mucho.

Vanessa sintió la mano cálida de Reynaldo sobre su cabello. Se quedó quieta, sorprendida, aunque en el fondo no le molestó.

No sabía por qué, pero ese muchacho tenía la habilidad de calmarla cuando más lo necesitaba.

Sin que ella dijera nada, él siempre parecía entenderla.

Mientras tanto, Reynaldo miraba el cabello esponjoso de Vanessa, algo distraído.

Al recordar el verdadero motivo por el que se había acercado a ella, sus ojos se oscurecieron un poco.

Si ella supiera que al principio solo se le acercó por interés, seguro lo odiaría.

Solo de pensarlo, Reynaldo sintió un escalofrío.

Desde niño, siempre lo habían dejado de lado, la gente lo rechazaba, pero Vanessa era la única que se preocupaba por él, que le daba cariño.

¿Y si ella se enteraba…?

Por un instante, una sombra extraña cruzó la mirada de Reynaldo, y esbozó una sonrisa torcida que Vanessa no alcanzó a ver.

No importaba. Ella nunca lo sabría.

Vanessa revisó la hora y al ver que ya casi eran las once, volteó hacia Reynaldo.

—Ya casi cierran la puerta del dormitorio, mejor me voy.

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